Durante la Primera Guerra Mundial Alemania perdió todas sus colonias en África. En Camerún los ejércitos aliados arrinconaron a las tropas alemanas en la frontera con la vecina colonia de Guinea española. Miles de soldados y civiles, tanto alemanes como cameruneses, huyeron del avance aliado y atravesaron la frontera del Río Muni en febrero de 1916. El gobierno español, neutral en la guerra, decidió acoger a estos refugiados de guerra. Los alemanes fueron trasladados a la Península. Entre ellos viajaron una serie de misioneros que se asentaron en la provincia de Cádiz. Libres de las disposiciones que afectaban al personal militar estos religiosos llamaron la atención de las autoridades españolas por sus actividades relacionadas con el espionaje en distintos pueblos y lugares de la provincia gaditana.
Alemania, después de siglos de división política, alcanzó la unidad, bajo la forma de Imperio (Reich), en 1871 de la mano de la política del canciller Otto von Bismarck (18151898). El Il Reich alcanzó en poco tiempo la supremacía demográfica, industrial, comercial y militar en Europa. Sin embargo, al contrario que otras naciones como Gran Bretaña o Francia, el gobierno alemán no parecía interesado en poseer un imperio colonial de ultramar. Bismarck rectificó de política y convocó una gran conferencia en la capital alemana con el resto de grandes potencias para repartir África en diversas áreas de influencia y dominio para evitar conflictos. Es lo que se conoce como la Conferencia de Berlín (1884-1885) que derivó en el reparto del continente africano. Alemania a pesar de ser la anfitriona del encuentro logró escasos y dispersos territorios en Africa.
Una de estas colonias africanas de Alemania fue Camerún, en el África Occidental. Exploradores como Gustav Nachtigal (1834-1885) y casas comerciales como Woermann abrieron el comercio en esta parte de África para que se interesara el gobierno alemán. El territorio camerunés ofrecía varias materias primas y productos que interesaban a la metrópoli, como el caucho, el marfil, la madera, etc. Y, sobre todo, el potencial agrícola del territorio. El estratégico puerto de Duala se convirtió en una de las escalas determinantes de las líneas comerciales y de pasajeros alemanas. Así se inauguró un servicio regular de pasajeros y mercancías entre el puerto de Hamburgo y Duala. A pesar de la bisonez de las autoridades alemanas en política colonial lograron construir muchas infraestructuras en apenas veinte años. El gobierno colonial alemán construyó dos líneas ferroviarias que partían del puerto de Duala para transportar mercancías al interior del Camerún. La línea Norte se extendía por 160 kilómetros hacia las montañas de Manengulba, y otro ramal, de unos 300 k1lómetros, se extendía desde Makak al río Nyong.
Camerún es un país de enorme diversidad étnica y cultural. No todos los grupos de Camerún recibieron del mismo modo a los colonizadores alemanes. Por ejemplo, los Ewondo fueron favorecidos por el régimen colonial alemán y el comandante alemán Hans Dominik (comandante en jefe de las fuerzas alemanas en Yaundé) envió algunos nativos a la misión que unos religiosos alemanes (los Padres Palotinos) tenían en Kribi, en la costa.
La Iglesia alemana, tanto católica como protestante, empezó a enviar misioneros al Camerún donde construyeron numerosas iglesias y capillas para evangelizar a los nativos. Los Padres Palotinos alemanes empezaron su labor evangelizadora a partir del año 1891. Después se les unieron otras congregaciones religiosas, como los Padres del Espíritu Santo y los Hermanos del Sagrado Corazón. Todo el territorio fue igual de receptivo a la penetración cultural y religiosa de los misioneros alemanes puesto que el norte del Camerún, tradicionalmente ligado al Islam, fue bastante hostil. En esta parte del país el Islam era hegemónico y contaba con sus propios reyes y organización.
ÉXODO A GUINEA. La Primera Guerra Mundial (1914-1918) está asociada, en el imaginario popular, al infierno de la guerra de trincheras. Si bien es verdad que las más duras batallas se sufrieron en el Viejo Continente, también se libró en las colonias. Uno de aquellos remotos lugares era la colonia alemana de Camerún, donde su escasa guarnición fue derrotada por las tropas aliadas tras dos años de campaña (1914-1916). Camerún, igual que el resto de colonias alemanas, estaba aislada de la metrópoli, sin posibilidad de recibir refuerzos ni ayuda, por acción del bloqueo naval británico. Así que era cuestión de tiempo que los alemanes se rindieran ante el avance conjunto de las tropas británicas, francesas y belgas. Las tropas alemanas, dirigidas por el comandante Zimmerman, junto a miles de soldados nativos (askaris), acompañados de sus familias (cerca de 20.000 individuos), decidieron internarse en el territorio neutral de la Guinea Española en febrero de 1916.
La guerra en las colonias fue dura y caracterizada por la escasez de medios para los alemanes. La próspera colonia de misioneros católicos que llevaban varios años asentada en Camerún también sufrió el flagelo de la guerra. Periódicamente llegaban a España, a través de los periódicos de la Guinea española, noticias sobre el saqueo y destrucción de las misiones católicas asentadas en Camerún. Así el periódico La Hormiga de Oro, en su edición del 7 de agosto de 1915 recogía un lamentable suceso de la guerra colonial en Africa. Tomando como fuente La Guinea Española, revista editada en Banapá (isla de Fernando Poo) y publicada por los Misioneros del Corazón de María, describía la profanación, por parte de las tropas aliadas, de una misión católica en Camerún: "Las casullas y ornamentos sagrados los hicieron servir para envolver las carnes de las ovejas que degollaron, robándolas a la Misión, y por este estilo cometieron otras atroces salvajadas, haciéndoselas presenciar a los mismos Misioneros, que tenían maniatados, mientras los hacían objeto de las más groseras burlas y sarcasmos".
Religiosos alemanes provenientes del Camerún en el Santuario de la Oliva (Vejer). Archivo Carlos A. Font Gavira.
Portada del informe del Ministerio de Estado sobre las actividades de los religiosos alemanes del Camerún refugiados en Cádiz.