Columnas
Dossier

Ramón Felíu (1784-1831)

Vituperado y olvidado: perfil de un liberal moderado

DEMETRIO CASTRO
UNIVERSIDAD PÚBLICA DE NAVARRA

Ramón Feliú es, sin duda, una figura poco conocida en el complejo proceso de introducción del liberalismo político en España, pero de ninguna manera irrelevante. Representa muy bien las antinomias en que hubo de debatirse el propósito de asentar un orden genuinamente liberal y mesurado en sus formas, combatido por el absolutismo y, al tiempo, por el liberalismo exaltado cuyos excesos y precipitaciones acabaron por favorecer la continuidad del viejo orden durante el reinado de Fernando VII.

Sobre su vida hay incertidumbres en algunos aspectos básicos. Por ejemplo, su lugar de nacimiento que seguramente fuese Ceuta, donde la suya, una familia militar de prestigio, los Olaguer Felíu, tenía sólidos vínculos durante el siglo XVIII. Varios de sus integrantes, como su abuelo y sus tíos, miembros del Arma de Ingenieros, al igual que su padre, desempeñaron mandos importantes en América y Filipinas. El destino de su padre en Perú hizo que en América transcurriesen su infancia y adolescencia. Lima contaba con buen número de colegios de las órdenes religiosas y la Universidad de San Marcos, en la que, adscrito al principal de sus colegios, San Carlos, estudió Ramón Felíu.

Se doctoró en Cánones y Leyes; antes, sin duda por influencia familiar, había iniciado la carrera militar y hacia los veinte años tenía el empleo de subteniente en el regimiento de Infantería de Lima, pero no avanzó en esa dedicación. Cabe pensar que ese oficio no le atraía demasiado, y además de actuar en los tribunales limeños era tutor en el propio colegio de San Carlos. En calidad de tal disertó en una celebración académica de la universidad en honor del virrey con un discurso que amplió y editó (El uso de la lengua vulgar en el estudio de las ciencias, Lima, 1806), y que tiene cierto interés. No arguye contra el uso del latín como lingua franca para la comunicación científica ni su valor para la formación retórica, pero defiende el empleo de la vulgar en la enseñanza por razones pedagógicas, una idea que distaba de ser insólita e incardinada en el afán didáctico y pragmático propio de la Ilustración.

En los alardes de erudición habituales en ese tipo de textos prodiga las citas o referencias a múltiples autores, con casi absoluta ausencia de las autoridades clásicas Y, en cambio, profusión de nombres de los innovadores científicos y filosóficos del XVII y del XVIII: Descartes, Newton, Thomasius, Condillac, y otros. Un indicio de, al menos, familiaridad con las referencias relativamente nuevas del pensamiento europeo.

CORTES DE CÁDIZ. En 1810, con España en guerra con Napoleón, se hallaba en Cádiz y a finales de septiembre fue elegido por un puñado de peruanos residentes en la ciudad andaluza diputado suplente (en tanto llegase el titular) en las Cortes en representación del virreinato; sin embargo, ocupó el escaño toda la duración de aquella legislatura constituyente, hasta septiembre de 1813.

Trienio liberal

Personalidad casi desconocida de los orígenes del liberalismo en España, Ramón Felíu, por corto tiempo ministro Z de Fernando VII en 1821 tras haber sido represaliado como H diputado en las Cortes de Cádiz, representa bien la compleja posición de los moderados en el Trienio constitucional, combatidos desde el absolutismo y desde el extremismo de los liberales exaltados con su visión fundamentalista y sacralizante del texto constitucional.

La promulgación de la Constitución de 1812, óleo de Salvador Viniegra.

imagen
Para acceder al contenido completo es necesario realizar la suscripción