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El exilio mexicano de Diego Martínez Barrio

JULIÁN CHAVES PALACIOS
UNIVERSIDAD DE EXTREMADURA
La publicación de este libro incorpora novedosa información sobre Diego Martínez Barrio, al que ya se han dedicado otros trabajos con anterioridad. Es el caso del firmado en 2007, también por el autor de la introducción de esta esta obra, el catedrático Leandro Álvarez Rey: Diego Martínez Barrio. Palabra de republicano, en que fue responsable del estudio preliminar y su edición. Y bastantes años antes, concretamente en 1983, salieron a la luz unas Memorias escritas por Martínez Barrio que fueron publicadas por la editorial Planeta en 1983. Conjunto de textos de indudable interés que pueden ofrecer la impresión de que sobre este significativo representante de la República española se conoce prácticamente todo. Y si bien esas aportaciones demuestran que se ha avanzado bastante en dar a conocer su prolija obra, o para ser más exactos sus "libros inéditos", todavía existen acervos documentales de interés de este ilustre republicano poco conocidos. Constituye un ejemplo Acción en el destierro, libro que recoge unos textos que pese al título tan genérico, sin embargo no abarcan sus más de dos décadas de exilio. En concreto se limitan a su etapa mexicana que se inició en 1939 y concluyó al iniciarse 1946, año en que se trasladó a Francia donde residió hasta su fallecimiento en 1962. Esta obra tiene como preámbulo un texto de presentación a cargo del secretario de Estado de Memoria Democrática del Gobierno de España, el también catedrático de Historia Contemporánea, Fernando López Martínez. Y a continuación se expone un documentado estudio introductorio escrito por el profesor Álvarez Rey, sin duda el investigador que mejor conoce la peripecia vital de don Diego. En él se analizan de forma precisa sus vivencias en el "destierro", que se inician en el mes de febrero de 1939 con el paso los Pirineos en compania del jefe del Estado, Manuel Azaña, entre otros acompañantes, y finalizan con su defunción al iniciarse la década de los sesenta. Años de dificultades para este político republicano y destacado miembro de la masonería, presidente de las Cortes desde el triunfo del Frente Popular en las elecciones de 1936, y persona ajena a cualquier muestra de ostentación, como pone de manifiesto que viviera en permanente precariedad económica en todos esos años. Privaciones que no le impidieron desarrollar una ingente actividad política, que en la primera mitad de la década de los cuarenta a que corresponden los discursos y conferencias publicados en este libro, estuvo estrechamente ligada a lo acontecido en un ámbito nacional e internacional. Sobre esto último cabe precisar que toda su atención la acaparaba la evolución de la Segunda Guerra Mundial, sobre todo a partir de 1943 cuando se confirmó un cambio sustancial en las operaciones militares, de forma que la victoria de las potencias aliadas comenzó a materializarse. Contexto en que Martínez Barrio fomentó la unión entre las fuerzas políticas republicanas en el exilio, pese a ser consciente de su acentuada división tras la Guerra Civil. Una fractura que les tenía divididos no solo en bloques ideológicos, sino también en camarillas y facciones. Fraccionamiento que no impidió alcanzar cierto grado de coincidencia ante la evolución de la conflagración mundial en dos cuestiones esenciales: derrocamiento de la dictadura franquista y restauración de la República en España. Se impuso la negociación y el entendimiento, y ello posibilitó la creación en México, en noviembre de 1943, de la Junta Española de Liberación, que tuvo el honor de presidir.

Alvarez Rey, Leandro (autor del estudio introductorio)
Acción en el destierro. Diego Martínez Barrio.
Ministerio de la Presidencia, Relaciones con las Cortes y Memoria Democrática. Boletín Oficial del Estado, Madrid, 2022, 192 PP.,
16 €

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Decisión importante en un año en que el líder republicano participó en diversos actos, de los que se reproducen en libro cinco (de un total de dieciséis). Iniciativas políticas que, como expone Álvarez Rey, no podían hacer ocultar una realidad: la coexistencia de dos legitimidades diferentes en las instituciones republicanas hispanas y ambas viviendo un manifiesto desencuentro. Por una parte, la Diputación Permanente como suprema representación de la soberanía nacional que representaban las Cortes y única institución representativa de la República tras la derrota en la guerra civil, posición que era defendida por Martínez Barrio. De otro, el Gobierno republicano presidido por Juan Negrín. Situación a la que cabe añadir la falta de entendimiento entre sus principales dirigentes. Contexto político que se pudo clarificar en 1945, año en que se restauraron las instituciones republicanas en el exilio con la constitución de la presidencia de la República, ausente tras la dimisión de Manuel Azaña al finalizar febrero de 1939, cargo que recayó en Martínez Barrio. Y como consecuencia de ello, tras presentar su dimisión el hasta entonces presidente del Gobierno, Juan Negrín, el nombramiento de un Ejecutivo a cargo de otro político experimentado como fue José Giral, que procedió a constituir el conocido como "Gobierno de la esperanza". Trascendental año que sería el último que don Diego permaneció en tierras latinoamericanas. Peripecia que, junto al análisis introductorio, puede ser seguida a través de la serie de documentos que se reproducen en el texto, que permiten conocer un poco mejor a este sevillano universal, sin duda uno de los políticos más destacado de la Segunda República y del exilio.
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