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Blanco White (1775-1841)

Inventor, definidor y defensor del liberalismo

MANUEL MORENO ALONSO
UNIVERSIDAD DE SEVILLA

La guerra napoleónica y la consiguiente revolución iniciada en 1808 propicia el surgimiento y extensión del liberalismo en España. Los artículos de Blanco White en el Semanario Patriótico, que dirige en su fase sevillana desde finales de 1808, cuando Sevilla es la capital de la España libre frente al Madrid napoleónico, ocupan un lugar fundamental en los orígenes del liberalismo en España. Las publicaciones periódicas anteriores (los discursos y cartas aparecidos en El Censor, en El Correo de Madrid o en los periódicos gaditanos anteriores a la fecha indicada) tienen poco que ver con el nuevo corte político dado por su editor a aquel semanario que fue, en palabras del conde de Toreno, "la primera publicación española en que, continuada y sistemáticamente, se debatieron en público las cuestiones políticas".

Un hecho que ya en su época, desde el lado opuesto, advirtió uno de los más fanáticos enemigos del nuevo credo: "esta es la época en que apareció en la España el primer periódico de ideas 'liberales' bajo el título de Semanario Patriótico. Su estilo fluido, ameno, lleno de figuras, le mereció el aprecio de algunos hombres amantes de la novedad" (Padre Rafael de Vélez, Preservativo contra la irreligión o los planes de la filosofía contra la Religión y el Estado, 1812, P. 128).

Al hacerse cargo de la edición sevillana del periódico fundado por Quintana, su amigo Blanco apostó por las "ideas liberales" antes de que surgiera y llegara a implantarse como tal el mismo término "liberal". Término acuñado en 1811 según el testimonio de Antonio Alcalá Galiano, pero que Blanco usó con anterioridad, convertido de manera insobornable en su principal defensor. Ya en el primer número de su periódico hay una apuesta clara y fundamental por la que luchar, que será el punto de partida de la causa liberal: la división del poder. Hoy nos extrañamos de cómo en tan poco espacio se presentan tantos objetivos "liberales": "nación", "felicidad", "representación parlamentaria", acción de "juntar", "bien común", "autoridad suprema" y "gobierno".

Conceptos todos ellos claves en un "programa liberal" moderno que pudiera servir para remodelar el viejo Estado como forma de "cimentar las bases de una felicidad sólida y duradera". Temiendo desde un primer momento que, en plena guerra, la cuestión fundamental de la libertad podría ser víctima de los habituales monopolizadores del "patriotismo", aclarará que "ser patriota" es "servir a nuestro país" (en virtud de lo cual "todo interés particular de individuo, de tribunal, de junta ceda al interés nacional").

En su periódico, Blanco abordará la cuestión de "los nombres libertad e igualdad", que "llegan a pronunciarse -dicecomo nombres de execración, con grave daño de la moral de los pueblos". Por lo que no dudará en hacer la defensa de ambos nombres ante el aumento del "descrédito" de ambas voces, llamadas "injustamente" "revolucionarias" por los hombres de "mala fe". Porque Blanco niega que "libertad" signifique "desorden", "igualdad" o "anarquía". De la misma manera que ninguno de ambos nombres son opuestos al "gobierno monárquico".

Su definición de "libertad política" es asombrosamente precisa: "la libertad política consiste en que una nación solo está sujeta a las leyes que de su grado haya reconocido". Una libertad ésta que, según su definidor, no es posible "sino a costa de sacrificios de la libertad de cada uno". Porque, según Blanco, se engañaba torpemente quien juzgara que vivir en un "gobierno libre" era "vivir a sus anchas". Pues la libertad "no es la esencia de obedecer, es el derecho de conservar la dignidad del hombre, obedeciendo".

Trienio liberal

José María Blanco White (Sevilla, 1775-Liverpool, 1841) es uno de los principales definidores del liberalismo en España. No basta decir que es "uno de los padres"; el otro podría ser su amigo Quintana. En buena medida es su inventor: su definidor, su introductor, su defensor, su propagandista. En la trayectoria que va desde 1808 hasta el final del Trienio en 1823 —en que la nación española descubre, vive y arruina por último su aventura liberal-, la figura de Blanco, vista desde la perspectiva de nuestro tiempo, destaca en su búsqueda apasionada de la libertad, por su formación, por su rigor en la definición de los conceptos, por su defensa a ultranza empezando por sí mismo, por su obra crítica, por sus denuncias ante la opinión pública y por sus múltiples escritos en la prensa.

José María Blanco White. Retrato anónimo del Harris Manchester College (Oxford).

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Desde el extranjero, José María Blanco White sería también el más cualificado analista español de las razones del fracaso de la segunda experiencia liberal española, conocida como el Trienio Liberal

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