Columnas

Luis Clauss y la Operación Carne Picada

Una trama que contribuyó al final de la II Guerra Mundial

El 10 de julio de 1943 las tropas aliadas desembarcan en Sicilia pillando desprevenido al ejército de Hitler. Un acontecimiento determinante para el final de la II Guerra Mundial que tiene su origen en el engaño diseñado por la inteligencia británica, y en el que es transcendental la aparición del cadáver del falso oficial inglés, William Martin, en las costas de Punta Umbría el 30 de abril del mismo año. La elección de este rincón del sur de España, entre otros motivos, se debe a la presencia de la familia alemana Clauss. La fotógrafa María Clauss, nieta del protagonista de esta historia, ha realizado un trabajo documental para desvelar el secreto familiar.

ÓSCAR TORO
DOCTOR EN COMUNICACIÓN
MARÍA CLAUSS
FOTÓGRAFA

Cartas enviadas por Luis Clauss desde Caldes de Malavella a su madre, María Clauss, durante los años de internamiento a  la espera de repatriación para juzgarlo en Alemania como espía (1945/1947).

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La fotógrafa María Clauss recuerda que todo empezó al reparar en un montón de más de 40 cartas que guardaba  de su abuelo Luis Clauss Kindt, último cónsul alemán en Huelva. Las misivas estaban dirigidas a su bisabuela —y homónima María Clauss— durante el confinamiento de su abuelo en Caldes de Malavella (Gerona) tras aparecer en un listado de 104 alemanes reclamados por los Aliados a España para que fueran deportados  a Alemania, al ser clasificados de espías nazis, tras el final de la Segunda Guerra Mundial. “Parecía que me la escribía a mí” afirma con rotundidad la fotógrafa y nieta a modo de justificación del porqué de un trabajo en el que se mezcla el periodismo documental con la necesidad personal de saber quién era realmente su abuelo.

Tras la lectura de las cartas, dice la fotógrafa, “encontré a un hombre que durante los tres años de confinamiento se preguntaba a diario, en cada carta, el porqué de su situación” y, añade, “y en mi cabeza se repetía la pregunta, una y otra vez, ¿era mi abuelo un espía?”.

Para buscar la respuesta María se remonta a la fecha que sirve de detonante de una historia construida a base de muchas historias, y que es determinante en el desenlace de la II Guerra Mundial: el 30 de abril de 1943. Ese día aparece un cadáver vestido de falso oficial británico en las costas de Punta Umbría (Huelva). El muerto, con la identidad inventada de William Martín, portaba, deliberadamente, en un maletín esposado a una de sus manos, documentación falsa sobre el desembarco que iban a realizar los Aliados en Europa. El objetivo, conseguido, como lo demuestran las pruebas y lo corroboran distintos investigadores, era hacer creer a Hitler que la invasión se realizaría por la playa de Kalamata (Grecia) en vez de Sicilia, como realmente ocurrió el 10 de julio de 1943.

Las tropas lideradas por el comandante estadounidense Dwight Eisenhower, en colaboración con el general británico Harodl Alexander, y la intervención, como punta de lanza, del ejército dirigido por el general George Patton, tomaron con facilidad el objetivo de la que se ha conocido como Operación Husky, contribuyendo, de esta forma, a la caída del fascismo en Italia y al viraje en el desenlace de la contienda mundial. La falta de previsión del ejército alemán, que se había desplegado, principalmente por Grecia, Peloponeso y Cerdeña,  tal y cómo aparecía en los documentos aportados por William Martin, se debe, principalmente al éxito de la Operación Carne Picada. Y, por tanto, el engaño, en el que juegan un papel esencial Luis y su hermano Adolfo Clauss como receptores de la falsa información y canales de transmisión a Alemania, es un éxito.

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