Los testimonios literarios acerca de la pesca y los diversos productos "industriales" derivados del pescado no constituyen más que una parte de las informaciones a nuestra disposición, y no precisamente la más fiable, para adentrarnos en el conocimiento de esta importante faceta de la economía litoral de la actual Andalucía durante la Antigüedad. La relativa desconfianza con que nos debemos acercar a este tipo de fuentes deriva del hecho de que la "literatura" antigua no desarrolló un verdadero género "técnico" responsable de "manuales" sobre actividades "artesanales" como el que sí hubo a finales de la Edad Media y en época renacentista. De hecho, cuando existió algo parecido a manuales técnicos, éstos se restringieron al ámbito agrícola, para servir de guía a actividades como la medición y distribución de las parcelas rurales (agrimensura), el cultivo de los campos o la ganadería (agronomía).
En las escasas obras conservadas sobre las actividades marítimas o costeras, incluso en aquéllas cuyo título parece prometer precisión con respecto al tema, como es el caso de la Halieutica (La pesca) de Opiano de Córico (ca. 160 d. C.), el interés nunca es fundamentalmente descriptivo o técnico, sino que se encuentra mediatizado por referencias poéticas y religiosas.
El resultado, las más de las veces, es poco más que un conjunto de anécdotas y situaciones con un cierto trasfondo en la realidad, pero a menudo muy transformadas por los aspectos míticos y literarios.
Incluso obras enciclopédicas como la Historia Natural de Cayo Plinio (+ 79 d. C.), que pretendió ser un compendio de todos los saberes de su época, mezcla, al describir la pesca del atún o la confección del garum, descripciones más o menos objetivas con apreciaciones personales e incluso valoraciones morales.
De hecho, un juicio moral, el de Séeca (+ 65 d. C.) referido (Epist. 25) a una salsa obtenida del procesamiento del pescado salado, el famoso garum, ha marcado para siempre su consideración como un producto pútrido y de mal sabor. Esta consideración no hacía, desde luego, justicia uno de los manjares gourmandises por exelencia de la Antigüedad, cuyo consumo era considerado dañino por el filósofo cordobés no por sus características organolépticas, sino por su carácter de producto de lujo que era lo que, a su juicio, corrompía realmente el espíritu de los jóvenes aristócratas.
De nuevo una relación (aunque en este caso positiva) entre el consumo de productos de origen marino y el refinamiento aristocrático la podemos encontrar en una recopilación literaria: la que bajo el título de Deipnosophistae o El banquete de los eruditos, realizó Ateneo de Naucratis hacia 190 d. C. Esta obra ha llegado hasta nosotros en un resumen de 15 libros que tratan de cuestiones relacionadas con los banquetes o convivios aristocráticos.
El texto es un diálogo protagonizado por los asistentes a una de estas cenas al hilo del cual se van citando fragmentos de más de un millar de autores de épocas clásica y helenística, relacionados con las bebidas y los alimentos que van llegando a las mesas en cada momento del banquete. Se citan en la obra a autores como Antifanes, Nicóstratos, Dífilo o Teodóridas que escribieron entre 420 y 220 a. C. y que tienen en común haberse referido en algún momento de las llamadas comedia media y nueva al tarichos Gadeirikon o salazón de pescado gaditana.
Pero no son éstos los únicos autores que se refieren a los productos del Estrecho, también lo hace, incluso algo antes (450 a. C.), Eupolis, citado en este caso, mil años después, por Esteban de Bizancio (s. VI d. C.). Un testimonio original es el de Sífilo de Sinope (de nuevo citado por Ateneo) quien hacia mitad del siglo IV menciona la salazón de pescado de Almuñecar (tarichos Saxitanos), la antigua Sexi.
Opiano, Plinio, Séneca, Ateneo de Naucratis, Columela y muchos otros autores de la Antigüedad se refirieron a las artes de la pesca y los productos del Estrecho en algunas de sus obras. Realizadas en contextos diferentes y tonos muy diversos -satírico, moralizante, aristocrático, médico, gastronómico, geográfico, etc.estas alusiones nunca tuvieron una intención de convertirse en manuales descriptivos de las actividades artesanales, por lo que deben ser interpretadas con cautela. No obstante, su lectura nos ofrece un interesante acercamiento a estas artes.
Áreas de distribución del atún rojo, rutas migratorias y principales pesquerías, según L. Menanteau y L. Pourinet.
El juicio de Séneca referido a una salsa obtenida del procesamiento del pescado salado, el famoso garum, marcó durante años su consideración como un producto pútrido y de mal sabor