Una de las evidencias numismáticas más destacadas de los nuevos conquistadores omeyas fue la acuñación y el uso masivo de monedas de bronce. Esta abundante producción de fals es casi exclusivo de este momento, ya que posteriormente rara vez se acuñaron, prefiriéndose el troceado de las monedas de plata, los dirhams, como moneda fraccionaria. Aunque se cuenta con hallazgos de felúses por gran parte de la península y Narbona no se han registrado hasta la fecha en el territorio que se extiende entre el País Vasco hasta el norte de Portugal. Por el contrario, el hallazgo de estos denominados felúses de conquista parecen concentrarse en el mediodía peninsular, algo que podría verse como la continuidad de los usos monetarios en esta zona, habituada a la circulación de bronce menudo o minimi desde el periodo visigodo anterior.
Las primeras acuñaciones árabe-omeyas peninsulares, los denominados dinares de indicción, fueron realizadas por el gobernador de Ifriquiya, Mūsa ibn Nuṣayr. Aunque la reforma monetaria de ‘Abd alMālik (696-697) antecedió en dos décadas la conquista de 92H/711CE, esas primeras acuñaciones, sin embargo, siguieron el modelo propio del norte de Ifriquiya, es decir, los sólidos globulares bizantinos. Se continuaría, de este modo, el sistema de pagos al que habrían estado habituadas sus tropas, si bien se respetaría en ellas el aniconismo establecido por ‘Abd al-Mālik. No obstante, en la tipología de los fals acuñados por los omeyas en los territorios conquistados persiste una amplia gama de imágenes humanas que evidenciaría que dicho aniconismo no afectaría a la moneda fiduciaria de cobre.
Encontramos asimismo representaciones de animales, e incluso de símbolos ajenos a la religión islámica como la cruz cristiana y, en algún caso, la menorah judía.
Mientras los felúses acuñados por Mūsa en Ifriquiya un año antes del desembarco en Hispania —tal como especifica la fecha que incluyen sus leyendas árabes—– son principalmente anicónicas, contamos, sin embargo, con al menos una acuñación de ese mismo periodo con representaciones iconográficas. Entre ellas la más destacada es la conocida como emisión del “guerrero con casco” que, tal como se ha planteado recientemente, podría haberse inspirado en algunas de las tipologías de los minimi visigodos. Pero además en tiempos de la conquista se acuñó una serie de fals en Tánger cuyos modelos, tal vez, debamos retrotraer a momentos anteriores: nos referimos a la serie de felúses con la representación de peces.
Durante el periodo de formación de alAndalus, cuando los primeros gobernadores omeyas afirmaban su control sobre el nuevo territorio, se produjo una emisión de monedas —conocidas como fals/ felúses— que exhiben representaciones de peces. No es la primera ocasión en la que las monedas muestran esta simbólica iconografía, ya que ésta ya aparece en la numismática de la época púnica. De este modo, el pez fue especialmente frecuente en los tipos de moneda acuñados en ambas orillas.