Columnas
Andalucía en sus documentos

Anticipando la transición andaluza

La revista La Ilustración Regional

Andalucía no existió durante el franquismo. Las arbitrarias divisiones de las que fue objeto convirtieron la respuesta a su problemática y la defensa de su identidad en relatos que posibilitarán la recuperación de una conciencia andaluza y democrática. La Ilustración Regional (1974-1976) fue la primera revista de dimensión andaluza que, además, puso a Andalucía en el eje de su línea editorial.

Desde la década de los sesenta la sociedad andaluza experimentó un conjunto de sinergias que, pese a la rigidez del franquismo, alimentaron en algunos sectores la esperanza de una renovación política en paralelo al desarrollismo económico que caracterizó este periodo. Superado el aislamiento internacional, la progresiva bonanza socio económica incitó a un calculado maquillaje del régimen, el cual, tras una cosmética liberalización de sus estructuras en un corto espacio de tiempo, acabaría por confirmarse como un decisivo factor para catalizar nuevas mentalidades que precipitan el proceso democratizador y descentralizador. En ese escenario político, el régimen regeneró su control sobre los profesionales y empresas de la comunicación actualizando a los nuevos tiempos la vieja y bélica Ley de 1938. Siendo Fraga ministro, ve la luz en 1966 una Ley de Prensa e Imprenta que tomará para la Historia el apellido del político conservador. No es una norma que impulse la libertad de expresión en su sentido más positivo. Más bien, con la supresión de la censura previa implementó un desarrollo más liberal que posibilitará, siempre bajo el estricto control de la autoridad, la emergencia de un conjunto de temáticas, iniciativas empresariales y cabeceras, que fueron, poco a poco y con una precisa represión, posibilitando una opinión pública en una dictadura donde la opinión publicada venía siendo única y oficial. Al franquismo poco le importaba la mayoría silenciosa, en la medida que procuraba una mayoría silenciada que atendiese escasamente a unos acontecimientos públicos y políticos empapada de los valores y significados imperantes.
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Informar sobre los problemas andaluces
  • “La Ilustración Regional sale a la palestra pública con el decidido propósito, como consta claramente en el registro de empresas periodísticas, de informar ampliamente sobre la problemática andaluza en sus más variadas facetas: ecología, urbanismo, sanidad, economía, cultura y política (…) si no se creyera firmemente en la posibilidad de abrir un futuro prometedor y brillante, acorde con el esplendoroso pasado, La Ilustración Regional nunca saldría a la consideración pública”.

    Primer editorial, (nº 1), noviembre de 1974.
Sobre aquel panorama monótono e inmovilista impregnado de censura, consignas e informaciones oficiales, aparecerían un conjunto de novedosas temáticas emergentes apoyadas en la progresiva presencia en el campo de la comunicación de mejoras tecnológicas: fundamentalmente en la edición a color y en la reproducción fotográfica. Las iniciativas empresariales se multiplican y, tras ellas, la presencia de grupos o contenidos que son socializados al margen de una prensa oficial amparada por el régimen y su Movimiento. Mientras que los colectivos y formaciones políticas de oposición al franquismo se desenvuelven en el terreno de la clandestinidad y, por tanto, de la fragilidad, simplicidad técnica y una limitada difusión en sus publicaciones; los sectores reformistas desde el seno del régimen aprovechan la norma de 1966 para la llegada sociológica de nuevos discursos y percepciones propias de una democracia a la que se aspira. PARA Y POR ANDALUCÍA. Es obvio pero obligado considerar que los años 1974 a 1976 representan un periodo crítico en nuestra historia reciente. Así, La Ilustración Regional por medio de los 16 números que representan su existencia mensual, las 341 informaciones y colaboraciones que esconden un abanico de amplias temáticas, las casi mil páginas que ven la luz gracias a la participación de un plantel con casi unos 140 colaborares,… significa el primer medio que, tras el paréntesis de décadas de Dictadura, asumirá el regionalismo andaluz como una cuestión básica en su ideario editorial. Tras ella, surgen otras empresas e iniciativas que prosiguen con esa novedosa antorcha discursiva, la cual se demostrará como vital para la consecución del principal objetivo de los andaluces y andaluzas durante los primeros pasos en democracia y como un elemento, a su vez, orgánico del nuevo Estado descentralizado: el logro de un autogobierno por la vía del artículo 151 de la Constitución que equiparase a Andalucía a otras nacionalidades históricas. Este anticipatorio énfasis regionalista es el aporte más característico de la publicación al panorama mediático andaluz.
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