Columnas
Exposición

Imago Mundi

Libros para tiempos de barbarie y civilización

El Centro de Iniciativas Culturales de la Universidad de Sevilla acoge hasta finales de febrero una exposición imprescindible que reflexiona sobre el papel que ha jugado el libro como cimiento de la civilización. Luis Méndez Rodríguez, que comisaría la muestra junto a Luis Martínez Montiel, ofrece en este texto algunas de las claves de esta ambiciosa exposición, sin duda, una de las más interesantes sobre la historia del libro y el papel de la lectura como palancas del conocimiento e instrumentos para la representación del mundo.

LUIS MÉNDEZ RODRÍGUEZ
UNIVERSIDAD DE SEVILLA
Esta muestra reflexiona sobre el libro como fuente de conocimiento y sobre cómo ha ido moldeando la vida, la representación y la transformación del territorio y de la ciudad. Los libros y los documentos fueron los depositarios del conocimiento y permitieron consolidar paso a paso los cimientos de la civilización, como se refleja en las bibliotecas públicas o privadas que se fueron abriendo en las principales ciudades. La incorporación de xilografías, grabados, fotografías… a los libros permitió moldear el mundo, darlo a conocer masivamente y transformarlo merced a este conocimiento en una civilización cada vez más subyugada por la cultura de la mirada. Pero a su vez, la destrucción de esos contenedores del saber que son las bibliotecas y la quema o expurgos de los libros se convierten en epítomes de la barbarie, de la erradicación del individuo, de la comunidad y de su obra. Los libros han permitido a sus lectores viajar con ellos a través de sus páginas y han ensanchado también el horizonte al divulgar a través de los descubrimientos nuevos continentes o al ilustrar el conocimiento del cielo y el firmamento. Libros que se convierten en maletas para viajar en tiempos de incertidumbre. La muestra se organiza en cuatro secciones que trazan el recorrido del libro.
imagen
La muestra toma el título del libro escrito por Pierre d’Ailly (1350-1420), Imago mundi, que compendiaba el estado de la cosmografía, geografía y astronomía en la primera mitad del siglo XV. Es una edición incunable, conservada en la Biblioteca Colombina, que fue impresa en Lovaina por Johannes de Westfalia entre 1477 y 1483. El libro era propiedad de Cristóbal Colón, dejado junto a otros impresos y el volumen manuscrito Libro de las Profecias, a su hijo Hernando Colón. Asimismo, la exposición arranca con el retrato que hace Murillo de San Isidoro. Las Etimologías constituyen la primera enciclopedia conocida, siendo concluida en torno al G34. Se trata de su obra más estudiada, de todas las que escribió el gran polígrafo hispalense y constituye uno de los fundamentales del medievo. En sus veinte libros divididos en 448 capítulos se tratan todos los ámbitos del conocimiento y de la vida cotidiana: Astronomía, Geometría, Geografía, Derecho, Arte, Teología, Historia, Literatura, Ciencias Naturales, desde los saberes clásicos a aspectos cotidianos como la agricultura, los adornos, los vestidos o el calzado de la época.
imagen
Para acceder al contenido completo es necesario realizar la suscripción