Cuando abordamos con seriedad y rigurosidad la historia de Andalucía, su cultura y su identidad, nos damos cuenta de que se definen a través del encuentro, del mestizaje, de la unidad de lo diverso. Ciertamente, la existencia de varios episodios de intolerancia, expulsiones, o prohibiciones, han quedado opacada por los momentos de reconstrucción y, en muchos instantes, de esplendor. La historia andaluza se parece a “otras historias” en esto. Pero aquí, para muchos, aún hay episodios que son ocultados o tergiversados porque no se asumen como propios, sino como de “los otros”, aquellos que no se adaptaron a lo “nuestro”.
Un ejemplo lo representa el pasado andalusí. Décadas después de los primeros trabajos historiográficos sobre al-Andalus, aún ese es un territorio complejo y muy controvertido. Efectivamente, la obra de Martínez Pozo evoca numerosos episodios sobre cómo esta parte de nuestro pasado, que en los territorios orientales representan siete siglos, es obviada, menospreciada o transformada. Mientras navegamos por el libro de este docente benamaurelense, recordamos cómo Andalucía tuvo que quitar o cambiar de los escudos de varias localidades imágenes de “moros” encadenados o ahorcados; o, cómo aún, en los albores del primer cuarto del siglo XXI, es complicado entender por qué se rememora con actos festivos, religiosos, lúdicos y hasta militarizados, la invasión de nuestras ciudades por ejércitos venidos de fuera.
Martínez Pozo, Miguel Ángel Andalucía, tierra de Moros y Cristianos. Almuzara, Córdoba, 2021, 169 PP. 17,95 €
Premio Memorial Blas Infante 2020.
Martínez del Pozo provoca estas reflexiones al estudiar cómo el morisco logra resistir y sobrevivir a la imposición. Este maestro relee nuestra historia con ojos de respeto hacia el oprimido, el que solo parece reprimido. Pero la resistencia es una actitud de dignidad. Y eso se demuestra en estas páginas. “Los que se quedaron, externamente y a través de una máscara que se crearon, fueron más cristianos que los propios cristianos viejos” y “la fiesta sirvió también para demostrar públicamente su condición cristiana y su fe”.
Y este argumento nos lleva al siguiente: la fiesta de moros y cristianos como forma de interpretar ese mundo relacional entre el expulsado y el vencedor. Y cómo el primero adopta sus formas y por la fiesta representa el papel otorgado por el segundo. “Andalucía y el andaluz convirtieron esta fiesta en su señal de identidad (…) llegando hasta nuestros días con más fuerza que nunca”. Las fiestas de moros y cristianos han de ser una invitación a la sana convivencia, al respeto de la identidad, que no nos separa, sino que nos une y nos hace más rico en la diversidad.
Doctor en Humanidades y Ciencias Sociales por la Universidad de Jaén, el autor tiene en su haber un buen número de publicaciones que han conseguido reconocimientos internacionales. El libro posee otras muchas virtudes: numerosas referencias bibliográficas, al mismo tiempo que una escritura ágil y una lectura liviana y presta. Pero tiene una especial a destacar: son páginas que inducen a ser crítico con los momentos que vivimos, porque gracias a él entendemos la necesidad del “otro”.
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