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Dossier

El flamenco, entre estética y ética

Un mundo estructurado por tensiones históricas

EVE BRENEL
UNIVERSIDAD SORBONNE NOUVELLE
El flamenco es un arte plural que se compone de expresiones de distinta naturaleza y se produce en contextos diversos (contextos de participación, en las fiestas y reuniones, y de representación, en el espectáculo). Es interpretado por profesionales y aficionados, gitanos y payos, lo que cristaliza por ejemplo en estilos de interpretación calificados como "gitanos" o "andaluces". Estas categorías de "fiestas/espectáculos" y "gitanos/payos (o andaluces)" se piensan y se presentan muy a menudo como opuestos, incluso en las producciones científicas. Estas oposiciones se remiten a los orígenes del flamenco e incluso también a la cuestión de su autenticidad y pureza. Los orígenes del flamenco son objeto de debate, principalmente en torno a la identidad de sus creadores: gitanos o andaluces (payos), pueblo anónimo o artistas profesionales. Hoy en día, los estudios históricos, musicológicos y etnomusicológicos demuestran que el flamenco, como género musical y músico-coreográfico original, es históricamente el resultado de los intercambios y aportaciones mutuas entre gitanos y payos, de y en Andalucía. Además, las formas que componen el flamenco se han ido forjando y transmitiendo, tanto por artistas profesionales como por aficionados (anónimos o no), en un constante ir y venir entre contextos privados informales (fiestas familiares y de vecinos, fraguas, tabernas...) y contextos profesionales (academias, cafés de cante, tablaos...). Esas oposiciones en torno a los orígenes del flamenco aparecen también relacionadas con la idea de autenticidad o "pureza" del flamenco. Así, ya Demófilo en 1881 criticaba a los artistas no gitanos y al entorno profesional del flamenco que, en su opinión, amenazaba su autenticidad y su futuro. En este sentido, el concurso de 1922 nació de las reflexiones e inquietudes de algunos artistas e intelectuales, entre ellos Manuel de Falla y Federico García Lorca, sobre la evolución del flamenco profesional. Los promotores de este concurso tenían la ambición de salvar, y a la vez dignificar, el “cante jondo” o “cante primitivo andaluz”, entendido como arte del pueblo anónimo andaluz, en el que estaban incluidos los gitanos. Así, en los movimientos de “purificación” que recorren la historia del flamenco, surge una ecuación entre gitanos y/o pueblo/aficionados = pureza = jondo, frente a la ecuación: payos y/o profesionales = degradación del flamenco = chico. Las categorías de “gitano” y “payo” (o “andaluz”) se siguen utilizando para definir y evaluar las actuaciones de los artistas o para evocar los gustos personales, y los debates entre “puristas” y partidarios de la innovación siguen estructurando el mundo del flamenco. Aunque también se observa que los debates entre “gitanistas” y “andalucistas” han ido perdiendo vigencia conforme la influencia de los escritos de Antonio Mairena y Ricardo Molina disminuía, mientras que los estudios científicos sobre el flamenco crecían. La realidad actual de los artistas flamencos revela que son tanto gitanos como payos, y que expresan y viven el flamenco en contextos informales privados y profesionales por igual. La estética del flamenco es plural, marcada por estas diferentes polaridades: gitana y andaluza, popular/ de aficionados y profesional. El “flamenco” es todo eso al mismo tiempo. Esas distintas polaridades son parte integrante de su realidad pasada y presente: fiestas familiares, de barrio o entre profesionales y aficionados, espectáculos tradicionales, propuestas artísticas innovadoras de profesionales (criticadas por unos y alabadas por otros), etc. Sin embargo, estos binomios siguen siendo considerados como opuestos, y su dialéctica muy poco analizada y comprendida.
Andalucía y el flamenco

Cuando nos interesamos por el flamenco nos encontramos con la siguiente paradoja: aparece a menudo en los textos y en los documentales como una expresión popular, con las fiestas como marco de expresión principal (fiestas familiares, de barrio o de aficionados y profesionales), pero al mismo tiempo, el flamenco también se conoce a través de eventos y de sus artistas profesionales (espectáculos, conciertos y discos). Por otro lado, aunque el flamenco se asocia en gran medida a los gitanos, en el imaginario colectivo y en muchos libros y reportajes, encontramos que los artistas profesionales, conocidos y/o reconocidos, son tanto gitanos como payos.

Cuadro de la zambra gitana. Fotografía de José García Ayola. Hacia 1890.

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Nuestro objetivo es, por tanto, comprender cómo gitanos y payos, profesionales y aficionados participan en la producción del flamenco como género artístico reconocido como tal, y cuál es el papel de las fiestas y las actuaciones en este arte. ¿Cómo contribuyen estos diferentes actores y contextos de expresión a la existencia del flamenco? UN MUNDO ARTÍSTICO. Es una realidad empírica que profesionales y aficionados, gitanos y payos, participan juntos tanto en fiestas “para nosotros” como en espectáculos. Comparten formas de hacer y referencias comunes y, con frecuencia, se refieren a sí mismos como "flamencos". Para entender la participación de estos actores en la producción del flamenco como género artístico, debemos revisar y ampliar nuestra concepción espontánea del arte, porque cuando pensamos en el arte, pensamos de manera inconsciente en las obras y en sus creadores: los artistas. Sin embargo, para que exista una obra de arte, un espectáculo o un disco, debe haber un artista o varios artistas, pero también una cadena de cooperación entre diferentes actores, en la que cada cual desempeña un papel para que la obra final exista. Así, por ejemplo, para que surja el espectáculo flamenco al que asistimos en un teatro, ha sido necesaria la colaboración de muchas personas: desde luego, los artistas (cantaores, guitarristas, bailaores..), pero también los técnicos de luces y sonido, los diseñadores de vestuario, los gestores del teatro y los programadores de los espectáculos, entre otros. Incluso los críticos de flamenco participan en el proceso, en el porvenir de la obra.
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