A través de los siglos han destacado magníficos escritores y periodistas como Alberto Lista, Joaquín Guichot, José Laguillo, Luis Montoto y muchos otros. Sin embargo, sucede que algunos no llegan a destacar historiográficamente al nivel que merecen. Este es el caso de Manuel Chaves Rey. Afortunadamente, la doctora y catedrática María Isabel Cintas Guillén ha profundizado en su vida y su obra, para descubrir, a través de sus interesantes publicaciones y recopilaciones de la obra de este autor, que se trata de un personaje realmente interesante y digno de ser mucho más conocido.
El contexto en el que nace Manuel Chaves Rey sobresale por los acontecimientos importantes que se habían producido en Sevilla: nacimiento de la Feria de Abril, construcción del Puente de Triana, llegada del primer ferrocarril a Sevilla… El protagonista se encuentra con una ciudad moderna, que va buscando el progreso, pero que sin embargo, vive inmersa en fuertes desigualdades sociales.
Este libro se divide en dos bloques. El primero de ellos está dedicado a la biografía de Manuel Chaves Rey (Sevilla 1870-Sevilla 1914). Fue periodista, escritor y cronista sevillano, hijo de José Chaves Ortiz, pintor de temas costumbristas, y padre del gran periodista Manuel Chaves Nogales. Estudió en el colegio de Primera y Segunda Enseñanza de San Lorenzo y posteriormente en la Academia de Bellas Artes. Fue un joven muy aficionado a la lectura, tanto de libros como periódicos.
En la capital hispalense existían unos importantes lugares culturales donde se reunían con asiduidad los más prestigiosos intelectuales y artistas de la época, como el Ateneo de Sevilla, al que asistía con frecuencia el joven Chaves Rey.
Se casó en el año 1894 con Pilar Nogales y Nogales en la iglesia de San Juan de la Palma, formando una extensa familia junto a sus cinco hijos.
En el segundo bloque de esta obra se desarrolla minuciosamente toda la extensa producción del protagonista de esta investigación.
El trabajo del periodista no estaba reglado y las personas que realizan estas funciones cobraban unos salarios muy bajos. Chaves Rey apoya al escritor sevillano José López Pinillos exponiendo la injusta situación de los periodistas. Denuncia que continuaría tras su muerte su hijo, el conocido periodista Chaves Nogales. Había dos requisitos fundamentales para poder ejercer bien la profesión periodística. Primero, escribir con maestría y habilidad los artículos y noticias informativas y, en segundo lugar, despertar la atención y el interés del lector que sigue las noticias a través de la prensa.
En 1909 sustituyó a Joaquín Guichot como cronista oficial de Sevilla, cargo que desempeñó hasta 1914. También fue investigador del Archivo y Biblioteca Municipal y académico de la Academia de Buenas Letras. Fue miembro de la Real Academia de la Historia y miembro numerario de la Academia Sevillana de Buenas Letras. Mantuvo una estrecha vinculación con la Universidad Hispalense y presidió la Asociación de la Prensa de Sevilla.
Se incorporó a la plantilla del periódico El Liberal, que funda su edición en Sevilla en 1901, colaborando con este periódico junto a escritores consagrados como Pardo Bazán, Luis Montoto o López Pinillos. Llegó a ser redactor jefe del mismo hasta 1914. Anteriormente fue director de La Mariposa y colaborador de algunas publicaciones como El Cronista, El Orden, El Arte Andaluz, El Mundo Obrero y otros.
Destaca por ser un autor prolífico que toca gran variedad de temas, como estudios sobre el teatro andaluz y sevillano, crónicas, artículos, así como algunas comedias para el teatro. Tenía la adecuada habilidad para seleccionar y tratar temas que realmente tuvieran interés y algo que aportar a sus lectores. Se puede decir que establece las bases de un tipo de periodismo interesante, ameno y valioso.