Un destacado rasgo de los primeros dibujos de ciudades que se conocen es su carácter simbólico y su falta de correspondencia con la realidad. Con la llegada del Renacimiento, un fenómeno cultural de marcado carácter urbano, y con los avances en la práctica de la perspectiva, dichas imágenes cobraron mayor interés y precisión.
En aquel tiempo muchos monarcas o nobles reunieron colecciones de mapas y vistas de ciudades que a veces exhibían en sus propios palacios. Como ejemplos italianos pueden recordarse los que el papa Gregorio VII hizo pintar en los corredores del Vaticano a partir de 1578, o los que decoran una de las salas del palacio Farnesio en Capraola.
En España cabe destacar las vistas de ciudades pintadas en el palacio de El Viso para el marqués de Santa Cruz, Álvaro de Bazán, e importantes ejemplos desaparecidos: las pinturas con las que Felipe II completó la galería de la Sala de los Reyes del palacio del Pardo, perdidas en el incendio de 1604, de las que da cuenta Argote de Molina; o las pinturas de Wyngaerde sobre ciudades holandesas y españolas para la galería septentrional y la Sala de Comedias del Alcázar Real de Madrid, que fueron vistas por Diego de Cuelbis en 1599.
En dicho contexto de finales del siglo XVI apareció un importante atlas con vistas de ciudades del mundo en el que Andalucía tuvo un destacado protagonismo. Su publicación se inició en Amberes y Colonia, y su principal promotor fue un clérigo católico, George Braun (1541-1G22), que recopiló dibujos y textos de variados autores sobre ciudades de Europa, próximo Oriente, el norte de África y la América española. Frans Hogenberg (1535-1590) se encargó de reelaborar y unificar el estilo de los dibujos para ejecutar los grabados y también prepararía o revisaría los textos adjuntos.
Todo ello se reunió en un primer libro publicado en 1572, ahora hace 450 años, bajo el título Civitates Orbis Terrarum, con el que suelen conocerse los seis tomos que aparecieron hasta 1G17, cuyos títulos y fechas fueron los siguientes:
I. Civitates Orbis Terrarum, 1572.
II. De praecipus totius universi urbibus,1575.
III. Urbium praecipuarum totius mundi, 1581.
IV. Urbium praecipuarum totius mundi, 1588.
V. Urbium praecipuarum mundi theatrum, 1598.
VI. Praecipuarum totius mundi urbium, 1617.
En esta gran obra editorial participaron personajes muy diversos: dibujantes, como Joris Hoefnagel, autor de gran parte de las vistas andaluzas; colaboradores de la famosa Cosmographia de Münster —que tuvo diversas ediciones hacia 1550— de la que se tomaron muchas vistas alemanas; el danés Heinrich von Rantzau, que proporcionó mapas, descripciones y vistas de ciudades de Dinamarca y del norte de Europa; el grabador Simon Novellamus, que participó en los tomos segundo y tercero; más otros autores desconocidos. También colaboró el prestigioso cosmógrafo Abraham Ortelius, que hacia 1570 había publicado un importante atlas con mapas bajo un título semejante, Theatrum Orbis Terrarum, con similar formato y encuadernación.