Los viajes conocidos con el nombre de “andaluces” volvieron a darle el protagonismo central a la marinería del litoral bajo andaluz tras las empresas ultramarinas de Cristóbal Colón. Se trataba de expediciones que se organizaron entre 1498 —fecha del tercer viaje colombino— y 1503 —año de la fundación de la Casa de la Contratación en Sevilla—, y que fueron gestionadas por andaluces con barcos que partieron de Sevilla y de puertos del litoral de Huelva y Cádiz con el fin de continuar descubriendo las tierras americanas. El catedrático de Historia Moderna de la Universidad de Huelva, David González Cruz, coordina este dosier especial con el que la revista llega a su número 75.
El 21 de junio de 1982 se celebró la sesión constitutiva del Parlamento andaluz en el Salón de Tapices del Real Alcázar de Sevilla. Las primeras elecciones autonómicas andaluzas se habían celebrado el 23 de mayo.
En el verano de 1571 el puerto de Sevilla vio partir a una de las naves más extraordinarias que jamás habían surcado los mares. La galera Real de don Juan de Austria, hermano de Felipe II y capitán general de la Santa Liga, abandonaba el Guadalquivir rumbo al Mediterráneo. Su destino era ser la nave capitana de la coalición de reinos cristianos que iba a enfrentarse a la armada turca y frenar así su expansión hacia Occidente. La batalla tuvo lugar el 7 de octubre de 1571 en el golfo de Lepanto, y se saldó con la victoria de la Santa Liga.
En 1807, casi cuatrocientos andaluces vecinos de Buenos Aires protagonizaron, junto al resto de la población porteña, uno de los episodios más heroicos y trascendentes de la historia rioplatense al enfrentarse y derrotar al ejército más poderoso de la época: el británico. Su historia, grabada en letras de oro, fue cubriéndose con la injusta niebla del olvido. Poco después, estos mismos hombres jugaron un papel decisivo en el proceso de independencia de Argentina.