Si bien esta obra no fue pensada para ser incluida en la liturgia sinagogal, fueron muchas las comunidades que la incorporaron a ella. Por su carácter universalista su lectura es, además, especialmente atractiva como expresión de un sentimiento religioso que puede ser compartido más allá del judaísmo.
También a la poesía recurre en poema didáctico sobre la lengua hebrea, el 'Anaq (El collar), un texto conservado solo fragmentariamente que deja entrever los conocimientos y preocupaciones gramaticales del autor.
La faceta de Ibn Gabirol como poeta hubiera sido suficiente para situar a ese autor entre los grandes clásicos de la literatura. Pero su actividad intelectual va mucho más allá y su obra lo convierte también en uno de los grandes pensadores de la Edad Media.
FONS VITAE. Su obra metafísica de raíces neoplatónicas, conocida como Fons vitae (La fuente de la vida), es otra de las grandes aportaciones de Gabirol y una de las que han tenido una mayor proyección e influencia en pensadores posteriores. Fue compuesta originalmente en árabe, la lengua de uso entre los judíos, excepción hecha de la poesía que se escribe en hebreo. De este texto, sin embargo, solo nos han llegado algunos fragmentos. En el siglo XII, décadas después de su creación, los dominicos Domingo Gundisalvo y Juan Hispano la traducen al latín, una versión que se tiene por la más cercana al original. A ella se sumará, en el siglo XIII, un compendio en hebreo que realizará Shem Tob Falaquera, literato y filósofo judío afín a las ideas de Maimónides.
A lo largo de la Edad Media, en especial la versión latina, circuló ampliamente. Los filósofos cristianos la leyeron con interés y la atribuyeron a un tal “Avicebron”. Incluso llegó a pensarse que su autor fue-ra un cristiano converso, pues nada en su contenido desvelaba un particular sello judío. Habrá que esperar hasta el siglo XIX para que la obra recupere a su verdadero creador, Shelomoh ibn Gabirol, un filósofo tan universal que, sorprendentemente, su pensamiento no pudo identificarse durante siglos con una comunidad religiosa determinada.
Estructurada como un diálogo entre un maestro y un discípulo y dividida en cinco capítulos, en el Fons Vitae se dan cita una gran variedad de fuentes: la biblia, la tradición judía pero también el pensamiento islámico, el misticismo árabe y judío, el neoplatonismo, conceptos pitagóricos, aristotélicos, etc. Con todo este material, Ibn Gabirol escribe un tratado de metafísica donde Dios es la realidad primera, simple y unidad absoluta, y el resto de los seres están compuestos de forma y materia.
Fons Vitae tuvo un gran impacto entre los intelectuales judíos de medievo, entre ellos Mosheh Ibn Ezra, Abraham ibn Daud o Yehudah Abravanel, y también entre pensadores cristianos donde llega ser un objeto de debate teológico entre dominicos y franciscanos, incluyendo al mismo Tomás de Aquino. Pero su huella se deja sentir más allá llegando a Giordano Bruno o Baruch Espinoza.