Columnas

Shelomoh ibn Gabirol

Un poeta incomprendido, un pensador universal

Shelomoh ibn Gabirol es uno de los mejores representantes del cruce de culturas y el esplendor literario e intelectual de al-Andalus del siglo XI. Hace ahora mil años que este judío malagueño hizo de su poesía, de profundo lirismo y perfección formal, una de las cimas del “siglo de oro” de las letras hebreas. Sus versos, que fusionan la poética árabe con la propia tradición, dan voz a una personalidad compleja en conflicto consigo mismo y con su tiempo. Como filósofo, elabora un sistema de pensamiento que sintetiza diversas corrientes intelectuales y supera los límites de la religión judía.

Aurora Salvatierra Ossorio
Universidad de Granada

Estatua de Ibn Cabirol en su Málaga natal.

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Debía correr el año 1021 cuando She- lomoh ibn Gabirol (Abbu Ayyub Sulaiman ibn Yabirul en árabe y Avicebron en fuentes latinas) nacía en Má- laga en el seno de una familia procedente de Córdoba. No es extraño que, como otros judíos, se decidieran a abandonar esta ciu- dad a principios del siglo XI ante la cada vez mayor inseguridad en la capital de un califato en crisis. Estos datos, como casi todo en la vida de este personaje, están ro- deados de incertidumbre. Son muy escasas las fuentes de que se dispone para conocer detalles sobre él y esta circunstancia hace que sean sobre todo sus poemas los que nos permiten esbozar el retrato de una biogra- fía llena de sombras y pesar. Los primeros años de su vida parecen haber trascurrido en su ciudad natal. Su vinculación a este lugar se deja sentir en el nombre que con frecuencia aparece en forma de acróstico en sus versos: “malaquí” (malagueño). Es posible que se encontrara aquí cuando muere su padre y, poco tiem- po después, su madre. Su sentimiento de orfandad y pérdida se deja oír en elegías cargadas de dolor, un sentimiento muy presente en su poesía. Debió pasar algún tiempo en Zaragoza que, bajo dominio de la dinastía de los Banu Hud, era en el s. XI un brillante cen- tro cultural donde se daban cita poetas, pensadores, juristas y científicos musul- manes. Conocemos también el nombre de importantes judíos que contribuyeron a la vida política e intelectual de este cen- tro del saber. Entre ellos se encontraba Yequtiel ibn Hasan. Este ilustre persona- je, funcionario en la corte musulmana y mecenas, acogió bajo su protección a Ibn Gabirol hasta morir asesinado en 1039 tras las revueltas sucesorias en la corte zaragozana. El pesar de esta pérdida es una de las muchas tristezas que forjaron la difícil personalidad del poeta y filósofo malague- ño. A ellas podemos unir una situación económica no muy desahogada que le obligó a depender del favor de protectores y una posible enfermedad que condicionó su manera de estar y entender el mundo. Esta dolencia se describe en varios de sus poemas como una terrible afección de piel; no obstante, no hay acuerdo entre los es- tudiosos de si se trata de un mal físico real o de una imagen literaria de la que se vale para trasmitir su sufrimiento y desasosie- go interior.

Debía correr el año 1021 cuando Shelomoh Ibn Gabirol —Abbu Ayyub Sulaiman Ibn Yabirul en árabe y Avicebron en fuentes latinas— nacía en Málaga

Aunque no conocemos con exactitud las causas que lo motivaron, abandonó la comunidad judía de Zaragoza. No es esta una salida voluntaria sino el resultado de sus conflictos con sus correligionarios. Quizá este enfrentamiento, que él vive con amargura pero también con un terrible desprecio hacia quienes le expulsan, pudo tener su origen en sus textos filosóficos, en concreto La corrección de los caracteres. En ella tienen cabida ideas ajenas a la tradición judía (por ejemplo, conceptos neoplatónicos) que pudieron no ser del gusto de la comunidad por entender que se alejan de su tradición. SIGLO DE ORO. De nuevo hay pocas certezas sobre los lugares en los que continuó su vida. Varios de sus poemas nos hablan de su amistad con el más poderosos de los judíos de la época, el “príncipe” Shemuel ibn Nagrella. A este personaje afincado en Granada, militar y alto cargo en los círculos de poder musulmán, líder de su comunidad y poeta e intelectual destacado, le alaba ya Gabirol en varios poemas siendo muy joven, con apenas 16 años. Los versos testimonian la larga relación que ambos mantuvieron, una relación en la que no faltaron tensiones pero que, a pesar de estos desencuentros, se prolongó a lo largo del tiempo. Ambos autores son considerados los primeros representantes del conocido como siglo de oro de las letras hebreas, un periodo que abarca los siglos X-XII y que reúne a algunos de los más grandes poetas de la historia de la literatura hebrea. Se ha discutido mucho sobre la posible salida de Ibn Gabirol de al-Andalus, los territorios de la Iberia medieval bajo dominio musulmán, así como de su deseo de partir de Sefarad, la España medieval, y marchar a Palestina. Pero de nuevo son sus creaciones poéticas las que nos trasmiten estos anhelos y carecemos de cualquier otro testimonio que pruebe que emprendió periplo alguno fuera de las fronteras andalusíes. También respecto a la fecha y el lugar de su muerte nos movemos en la conjetura. Parece, eso sí, que murió a una edad temprana (en torno a los 30-40 años), quizá en Valencia entre 1053 y 1058. Los pocos datos que nos han llegado dificultan reconstruir con detalle su biografía, pero a través de su obra es posible vislumbrar la personalidad, las preocupaciones y los anhelos de Ibn Gabirol.

Ibn Gabirol, a los mil años de su nacimiento. Exposición basada en el cómic de Miguel B. Nuñez (Biblioteca pública Manuel Altolaguirre, Málaga, 2021).

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Precocidad de un genio
  • Yo soy la poesía y la poesía es mi es-clava, para poetas y músicos soy un arpa. Mis poemas son como coronas de reyes, tiaras en las cabezas de los magnates. Aquí me veis, tengo dieciséis años, mas mi mente piensa como un octogenario.

A. Saénz Badillos, El alma lastimada: Ibn Gabirol, Córdoba, 1992, 32.

El siglo XI es en la cultura judía de alAndalus un momento de enorme esplendor. La poesía, en especial, alcanza un momento de gran madurez y belleza a la luz de la lírica árabe. Desde unas décadas atrás un grupo de intelectuales judíos han hecho de ella el modelo a seguir y han incorporado en sus composiciones su métrica, géneros y motivos. Los elementos tomados de la literatura arabeandalusí se fusionan con sorprendente habilidad con la lengua y las tradiciones judías: la poesía de molde arábigo se escribe en hebreo, en el hebreo de la Biblia, y este texto sagrado se transforma en un universo literario clave para los poetas judíos. En este escenario, la figura poética de Ibn Gabirol destaca de manera especial. Más de trescientos poemas seculares y un número aún mayor de poemas religiosos son su legado. LEGADO. Su dominio de la lengua y de los recursos poéticos se deja sentir en los géneros relacionados con las reuniones cortesanas y la vida de placer de la aristocracia judía. Es el caso de sus cantos báquicos donde se describen con elaborados efectos estéticos las veladas en el jardín con el vino como protagonista o de los poemas de amor en los que dibuja con palabras la belleza de los amados y la fuerza de su pasión. Junto a ellos muchos de sus poemas de loa y de sus elegías nos descubren su capacidad para crear un universo de perfección formal y goce estético. Pero más allá de estas composiciones, muy cuidadas pero por lo general también muy convencionales, Ibn Gabirol nos sorprende y atrapa con un grupo de cantos en los que su “yo” se manifiesta con una fuerza y una singularidad que los aleja de los modelos preestablecidos. Así sucede en los poemas en los que llora la muerte de su padre u otros seres queridos, donde elementos figurativos y usos tradicionales se ponen al servicio de una experiencia vital. Es también el caso del conjunto de poemas de queja o autoalabanza o de algunos panegíricos donde se lamenta por su enfermedad o la soledad que sufre, revela su deseo de alcanzar la sabiduría en lucha con el destino y su propio ser, expresa la conciencia de su propio valer frente a una sociedad de necios o revela su concepción pesimista del mundo. Es en ellos donde se muestra el Gabirol más personal y más lírico, el autor capaz de expresar sus sentimientos y aspiraciones más íntimas, el hombre consciente de su propio valer y profundamente lastimado. La genialidad del autor se muestra igualmente en su poesía religiosa en la que se fusionan con armonía elementos propios del ámbito sinagogal con los modelos poéticos, motivos e imágenes tomados de la poesía profana araboandalusí. No es extraño que en estos versos resuene la lírica amorosa árabe transformada con habilidad en un medio para describir el amor entre Dios e Israel entre ecos del Cantar de los Cantares. Sus poemas religiosos suponen un importante cambio de gustos y formas respecto a las composiciones enraizadas en oriente. Ahora se prefieren los poemas breves, se introduce material intelectual de procedencia griega, ideas tomadas de la mística árabe y, en cantos no destinados a la liturgia, se consigue un tono privado novedoso que los acerca a la oración personal e íntima con Dios. En este amplio corpus de poema de tema sacro conviven cantos que se ocupan de cuestiones que atañen al pueblo hebreo, especialmente al exilio y la redención, junto a otros de carácter universal donde la experiencia religiosa se expresa, no pocas veces, de un modo más personal y lírico sin una presencia destacada de elementos específicamente judíos.

Página inicial de la Corona Real. Manuscrito del s. XIII.

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LA CORONA REAL. Una mención especial merecen entre sus composiciones de tema sacro las azharot, donde recoge los 613 preceptos judíos, y sobre todo la Corona real donde la poesía religiosa alcanza una de sus cimas. Se trata de un texto en el que convive la tradición bíblica y la teología judía con el propio sistema de pensamiento de Ibn Gabirol quien incorpora, entre otros, elementos neoplatónicos y principios de la cosmogonía ptolomeica. A lo largo de más de 400 versos engarzados en prosa rimada, salvo un breve poema inicial, se ofrece una profunda y hermosa reflexión en torno al Dios creador y al lugar del ser humano en relación con la divinidad. Con este texto, en el que se distinguen tres grandes secciones, asistimos a la descripción de carácter hímnico de los atributos divinos así como de la creación en pasajes que com-binan imágenes de gran fuerza poética con elementos científicos y filosóficos. A ello se une la voz del creyente, débil y pecador, que alza su súplica a Dios y pide su misericordia.
Si bien esta obra no fue pensada para ser incluida en la liturgia sinagogal, fueron muchas las comunidades que la incorporaron a ella. Por su carácter universalista su lectura es, además, especialmente atractiva como expresión de un sentimiento religioso que puede ser compartido más allá del judaísmo. También a la poesía recurre en poema didáctico sobre la lengua hebrea, el 'Anaq (El collar), un texto conservado solo fragmentariamente que deja entrever los conocimientos y preocupaciones gramaticales del autor. La faceta de Ibn Gabirol como poeta hubiera sido suficiente para situar a ese autor entre los grandes clásicos de la literatura. Pero su actividad intelectual va mucho más allá y su obra lo convierte también en uno de los grandes pensadores de la Edad Media. FONS VITAE. Su obra metafísica de raíces neoplatónicas, conocida como Fons vitae (La fuente de la vida), es otra de las grandes aportaciones de Gabirol y una de las que han tenido una mayor proyección e influencia en pensadores posteriores. Fue compuesta originalmente en árabe, la lengua de uso entre los judíos, excepción hecha de la poesía que se escribe en hebreo. De este texto, sin embargo, solo nos han llegado algunos fragmentos. En el siglo XII, décadas después de su creación, los dominicos Domingo Gundisalvo y Juan Hispano la traducen al latín, una versión que se tiene por la más cercana al original. A ella se sumará, en el siglo XIII, un compendio en hebreo que realizará Shem Tob Falaquera, literato y filósofo judío afín a las ideas de Maimónides. A lo largo de la Edad Media, en especial la versión latina, circuló ampliamente. Los filósofos cristianos la leyeron con interés y la atribuyeron a un tal “Avicebron”. Incluso llegó a pensarse que su autor fue-ra un cristiano converso, pues nada en su contenido desvelaba un particular sello judío. Habrá que esperar hasta el siglo XIX para que la obra recupere a su verdadero creador, Shelomoh ibn Gabirol, un filósofo tan universal que, sorprendentemente, su pensamiento no pudo identificarse durante siglos con una comunidad religiosa determinada. Estructurada como un diálogo entre un maestro y un discípulo y dividida en cinco capítulos, en el Fons Vitae se dan cita una gran variedad de fuentes: la biblia, la tradición judía pero también el pensamiento islámico, el misticismo árabe y judío, el neoplatonismo, conceptos pitagóricos, aristotélicos, etc. Con todo este material, Ibn Gabirol escribe un tratado de metafísica donde Dios es la realidad primera, simple y unidad absoluta, y el resto de los seres están compuestos de forma y materia. Fons Vitae tuvo un gran impacto entre los intelectuales judíos de medievo, entre ellos Mosheh Ibn Ezra, Abraham ibn Daud o Yehudah Abravanel, y también entre pensadores cristianos donde llega ser un objeto de debate teológico entre dominicos y franciscanos, incluyendo al mismo Tomás de Aquino. Pero su huella se deja sentir más allá llegando a Giordano Bruno o Baruch Espinoza.

Portada de la primera versión castellana del Fons Vitae. Realiza por Federico de Castro y Fernández (Madrid, 1990).

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Ibn Gabirol según Mosheh ibn Ezra
  • En su preceptiva poética Kitab alMuhadara wal-mudakara (Libro de la conversación y la liberación), una obra clave para conocer a las grandes figuras judías de al-Andalus, Ibn Ezra presenta a Shelomoh ibn Gabirol como un “cordobés, nacido en Málaga y educado en Zaragoza”. Lo considera “un excelente artífice y un elocuente autor que dominaba la expresión poética, alcanzando éxitos y dando en el blanco”. En su opinión “las miradas se inclinaban hacia él y se le contaba entre los primeros pues él abrió para los poetas hebreos las puertas de la retórica”. Pero “aunque era filósofo por naturaleza y conocimiento, su alma colérica tenía sobre su inteligencia un dominio invencible. Su genio indómito lo llevo a injuriar a los grandes y llenarlos de ofensas”.

Traducción M. Abumalham, Kitab al-Muhadara wal-mudakara, Madrid, 1986, pp. 75-76.

Un poeta incomprendido
  • Estoy sepultado, no en el cementerio, mi ataúd se halla en mi propia casa; Doliente, sin padre ni madre, pequeño solo y necesitado, separado de mis hermanos, sin más compañero que mis pensamientos.

A. Saénz Badillos, El alma lastimada: Ibn Gabirol, Córdoba, 1992, 36.

Manuscrito sin datar. Incluye poema de Ibn Gabirol con su nombre en acróstico.

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Tampoco las preocupaciones éticas fueron ajenas a Ibn Gabirol. A ellas dedica su tratado La corrección de los caracteres, redacta-do en árabe en torno a 1045 y traducido al hebreo por Yehudah ibn Tibbon (s. XII). Lo que ahora ocupa al autor es la presentación de un sistema que sirva al ser humano para llevar una vida plena combinando, con originalidad, la ética con un sistema racional apoyado en la ciencia. Además de otras obras perdidas que conocemos por citas de otros autores, se le ha atribuido una colección de máximas, Selección de perlas, donde reúne más de seiscientas sentencias de carácter sapiencial. En uno de sus poemas escribe Shelomoh ibn Cabirol: "El mundo era bueno pero yo he nacido tarde". En este verso, como en tantos otros, se refleja bien la complejidad de un hombre y un autor que tuvo una relación compleja con un tiempo y unas gentes a las que no pudo (o no quiso) adaptarse. Precoz y genial como poeta, universal e innovador como filósofo, la fuerza y trascendencia de sus textos no parece haber nacido de una vida feliz. Pero su sensibilidad extrema, su profundo lirismo, sus deseos y desencantos, aún resuenan en sus poemas y escritos. Poemas y escritos que, como sucede con todos los clásicos, siguen invitándonos a dialogar y disfrutar con ellos como lo hizo hace ahora mil años.
Más información:
  • Cano Pérez, Ma José
    ◗ bn Gabirol. Poesía religiosa. Universidad de Granada, Granada, 1992.
    ◗ Canto de amor y muerte. Selomoh Ibn Gabirol. Universidad de Granada, 2007.
  • Pessin, Sarah
    Ibn Gabirol's Theology of Desire: Matter and Method in Jewish Medieval Neoplatonism. Cambridge University, 2013.
  • Saénz Badillos, Ángel
    El alma lastimada: Ibn Gabirol.
    El Almendro, Córdoba, 1992.