Nos presenta Carmen de la N Guardia un libro con dos grandes aciertos. Según llega a manos del lector, el primero de ellos es una maravillosa cubierta en la que un plumín se transforma en la proa de un barco y la tinta en el humo de su chimenea. No puede encontrarse un símbolo que refleje mejor el segundo de los aciertos, esa gran temática, las maestras republicanas.
Ya se había abordado el exilio de distintos grupos profesionales, tal vez el de los sanitarios fue uno de los primeros y más sistemáticos estudios con el clásico La Medicina en el exilio republicano de Francisco Guerra (Madrid, Universidad de Alcalá, 2003), sin duda, junto con los docentes, uno de los grupos más afectados por el exilio. En este sentido, se conocía la presencia del profesorado en los diferentes ámbitos geográficos —México, Argentina o, más recientemente EE.UU., por ejemplo-, al igual que por los estudios biográficos y las publicaciones de autobiografías con los que se habían ido recogiendo muchas trayectorias individuales.
A partir de ahí, la aportación de la autora es doble: por un lado, el lograr entresacar de un número considerable de fuentes no la información sobre los docentes sino sobre las maestras y profesoras, probablemente el mejor exponente de la transformación educativa que puso en marcha la ILE y se implementó en la República; por el otro, el interés de la autora ha consistido en reunir y sistematizar una información abundante, pero dispersa y fragmentada, para ofrecer la explicación conjunta de cuál fue el futuro de esas entregadas docentes. Resulta sorprendente que un trabajo así no existiera ya y hay que agradecer a la autora que nos haya proporcionado un texto globalizador y que, por su temática, sea tan sugestivo. También lo es porque, como ya sabíamos por anteriores trabajos, la autora, maestra ella misma en el dominio de la biografía, articula armónicamente en esta obra un conjunto de microbiografías que otorgan fluidez al relato.
El planteamiento conjunto del libro comienza recuperando el marco histórico en el que comenzó a fraguarse la figura de la maestra republicana y los dos primeros capítulos se centran sobre la atención dedicada a la educación femenina por parte de las misiones protestantes, auténticas pioneras en este campo, y de las diversas corrientes ideológicas situadas al margen de la oficialidad, los reformistas de la Institución Libre de Enseñanza, socialistas y anarquistas. Probablemente el aspecto que, por el momento, había recibido mayor atención sea el de la represión de las maestras. La autora retoma esas circunstancias para encuadrar el porqué del exilio. A partir de ahí, la obra va presentando un recorrido por los distintos ámbitos de dispersión del exilio republicano español, comenzando por uno en el que es la más destacada conocedora, los EE.UU. Y luego vienen espacios donde el magisterio español pudo desarrollar un amplio ejercicio y otros en los que su repercusión fue menor. Entre los primeros, tanto por el número de docentes como por el éxito de sus iniciativas al poder crear colegios, figuran México y el Caribe. A continuación la atención se sitúa sobre el Cono Sur y algunos países de la América Latina, Venezuela y Colombia. El último capítulo se centra en los destinos europeos, la Francia metropolitana y la colonial norte de África— y la URSS.
Como va detallando la autora, la repercusión pedagógica de las maestras en sus espacios de acogida, además de depender de circunstancias obvias como el número de profesionales y su situación administrativa, que tuvieran reconocimiento o facilidades para convalidar sus titulaciones, lo hará, lógicamente, del idioma: que pudieran enseñar o no en español como lengua madre o simplemente ser profesoras de español como idioma extranjero, lo que sucede en EE.UU., Francia y la URSS. Además dependerá muchísimo también de que la docencia se entendiera como una función básica del Estado para crear ciudadanía republicana y laica, el caso de Francia y, por supuesto, también de la URSS, donde el ejercicio en centros privados no tenía lugar.
La reflexión que recorre como un eje vertebral la obra, donde la entrevista oral y la memoria individual cobran mucha presencia, consiste en constatar cómo la educación planteada en el primer tercio del siglo XX como el instrumento modernizador y regenerador para la sociedad española, vertebrador de ciudadanía, terminó dando frutos lejos de la patria.