Algunos de estos mandos fallecieron antes del primero de junio, por lo que no vivieron el desastre. El resto vivirán los sucesos de Melilla, bien como protagonistas directos, bien como espectadores lejanos. Unos morirán en los combates o defendiendo las posiciones ante los rifeños, otros dirigirán el envío de tropas y la acogida a los heridos y enfermos llegados a la península, unos pocos expresarán sus críticas a lo acontecido desde la prensa o en el parlamento y alguno, como Juan Picasso González (Málaga, 1857), dirigirá la investigación sobre los trágicos hechos.
El 1 de marzo de ese año fallecía en Sevilla Salvador Arizón, dejando vacante el cargo de capitán general de la segunda región; puesto para el que sería nombrado el teniente general Carlos de Borbón y Borbón, infante de España, el 26 de ese mes. El 11 de abril salió de Madrid el nuevo capitán general, acompañado de sus ayudantes, el teniente coronel de Caballería Pablo Montesino Fernández-Espartero, duque de la Victoria, y el comandante del cuerpo de Estado Mayor, Joaquín Aramburu Luque. A primera hora de la mañana del día 12 llegaba a la capital hispalense, donde fue recibido por las autoridades y tomó posesión del cargo.
Apenas un mes antes de su llegada, el 8 de marzo, había sido asesinado el presidente del Consejo de Ministros, Eduardo Dato Iradier, un asesinato que conmocionó a la sociedad andaluza y dio lugar a manifestaciones de duelo en todas las capitales de la región.
Inmediatamente asumió la presidencia del Consejo de Ministros, de forma interina, Gabino Bugallal y Araujo, conde de Bugallal, que desempeñaría el cargo hasta el 13 de ese mismo mes, cuando Alfonso XIII nombra presidente a Manuel Allendesalazar y Muñoz de Salazar. El vizconde de Eza había ocupado el ministerio de Marina con Dato, al mismo tiempo que el de Guerra, y presentó su dimisión de aquella cartera aquel día, conservando la de Guerra. Allendesalazar nombró un nuevo responsable para Marina: Joaquín Fernández Prida.
VIDA COTIDIANA. Andalucía en el primer semestre de 1921 no había estado exenta de sobresaltos, pero la sociedad no parecía tener gran preocupación por el desarrollo de los acontecimientos en el Protectorado Español. Así, entre los días 21 y 24 de mayo, recibió la visita del rey, acompañado del ministro de Fomento Juan de la Cierva, quienes recorrieron diversas localidades de Córdoba, Málaga y Sevilla.
El 15 de junio la prensa recogía la apertura del expediente de juicio contradictorio para la concesión de la cruz laureada de San Fernando al teniente de Regulares José Enrique Varela Iglesias (San Fernando, 1891) por su actuación en el combate del monte Adama, en el territorio de la comandancia general de Larache, el 12 de mayo anterior. Ésta sería, finalmente, la segunda laureada concedida a este oficial.
Pocos días después, el 29 del mismo mes, tenía lugar en la zona de la comandancia general de Ceuta la toma y ocupación de la posición Muñoz Crespo, en la que el Tercio de extranjeros entró por primera vez en combate, con una brillante actuación, aunque registró numerosas bajas entre las que estaba otro andaluz, el capitán de la 1a compañía de la primera bandera Pablo Arredondo Acuña (Baeza, Jaén, 1890) que resultó gravemente herido; la prensa se hizo eco de este suceso los días 30 de junio y 1 de julio. Unas semanas después el Tercio era enviado a Melilla.
LA PRENSA. Ciertamente durante el año 1921 la prensa andaluza prestó atención a la acción de España en Marruecos de muy distinta forma; pero a partir del 22 de julio las cosas fueron cambiando lentamente, tanto en la prensa diaria como en la semanal y mensual.