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ARCHIVO GENERAL DE ANDALUCÍA

La estrella de Vauban

La influencia del diseño de fortificaciones francés

El francés Sébastien Le Preste, más conocido como el marqués de Vauban (1633-1707), revolucionó el arte militar, con sus diseños de fortificaciones y su concepción de la guerra de asedio. El reinado de Luis XIV de Francia (1643-1715), jalonado de multitud de guerras y batallas, supo aprovechar el talento y genio militar de Vauban. En el siglo XVIII aún era bastante perceptible la influencia de los métodos y teorías de Vauban, como comprobaremos en varios interesantes documentos que custodia el Archivo General de Andalucía.

CARLOS A. FONT GAVIRA
ARCHIVO GENERAL DE ANDALUCÍA

El rey Luis XIV (1638-1715) involucró a Francia en una serie interminable de guerras y conflictos con el fin de expandir y asegurar su reino. El rey Sol, imbuido de un concepto de grandeza cuasi divino, gustaba compararse con los grandes reyes y emperadores del pasado considerándose él mismo su sucesor natural. El rey francés legitimó también su política expansionista en Europa, inserta en una teoría de seguridad del reino. Francia poseía unas fronteras naturales; el Rin, por el Este, y la cordillera de los Pirineos, por el Sur.

Estas fronteras eran irrenunciables e indispensables para la seguridad del Reino de Francia. Prácticamente, Luis XIV guerreó con todas las potencias de Europa para aplicar y mantener esas fronteras. En 1665, cuando falleció el rey de España Felipe IV, los ejércitos de Luis XIV invadieron los llamados Países Bajos españoles. Tras varias victorias en el campo de batalla, Francia obtuvo varias plazas mediante la Paz de Aquisgrán (1668). Poco tiempo después, Luis XIV se vio envuelto en una arduo conflicto con Holanda (libre del dominio español) y auxiliada por el Imperio alemán y la propia España. El rey español Carlos II perdió el Franco Condado y varias plazas flamencas que, por la Paz de Nimega (1678), pasaron a manos de Francia.

Al concluir el siglo XVII, Luis XIV pasó su prueba más dura al guerrear con la Liga de Augsburgo, integrada por Alemania, España y Holanda. Los ejércitos franceses se impusieron y forzaron la Paz de Ryswick (1697), por la cual se devolvía a España todas las plazas arrebatadas en la guerra. Esta pretendida magnanimidad con el vencido encerraba un objetivo político: Luis XIV aspiraba al trono de España a través de algún miembro de su propia familia. Su nieto Felipe de Anjou, tras la cruenta Guerra de Sucesión española (1700-1714) llegó a convertirse en Felipe V de España. Objetivo cumplido.

En todos estos años de guerras, Luis XIV contó con la intensa colaboración de alguien especial. Un ingeniero que con su talento y trabajo llegó a revolucionar la ciencia militar de las fortificaciones y asedios. Nos referimos al marqués de Vauban (1633-1707). Nacido bajo el nombre de Sébastien Le Preste, participó en las guerras de la Fronda (1648-1653) bajo el mando del príncipe de Condé, que socavaron el poder del entonces niño Luis, muy lejos aún del prototipo de monarca absolutista que llegó a ser.

Vauban participó en los asedios de Tournai, Lille y Douai, en el Flandes español. Tras la ocupación de Lille por las tropas francesas (1667), el rey Luis XIV le ordenó la construcción de la ciudadela al año siguiente. Desde Lille planificó la construcción del Pré-Carré, es decir, las dos líneas de villas fortificadas que debían defender Francia de una posible invasión procedente de los Países Bajos españoles. En esta obra trazó las célebres fortificaciones en forma de estrella de cinco puntas. Vauban bautizó a Lille como "la reina de las ciudadelas" y empezó a desarrollar la teoría de un ataque eficiente que lograra capturar una fortaleza asediada a un mínimo coste.

La guerra contra Holanda (1672-1678) fue el siguiente campo de pruebas, en el que Vauban reveló su genio militar atestiguado por la toma de catorce plazas. Destacó en la toma de la ciudad de Maastrich, tras la cual el rey Luis XIV lo nombró Comisario General de Fortificaciones (1678). Era tal la fama que empezó a cobrar que se acuñó un dicho popular referente a su eficacia: "Plaza asediada por Vauban, plaza conquistada; villa defendida por Vauban, villa inexpugnable".

De hecho, en la Corte de Versalles se empezó a contemplar el asedio y las batallas como un espectáculo en sí mismo. El rey Luis XIV y sus cortesanos podían ser testigos de las batallas con total seguridad como un pasatiempo real, como refleja el cuadro de Adam Frans van der Meulen. Para Vauban, el primer paso en cualquier asedio era aislar la posición a tomar. Para Luis XIV, el primer paso en cualquier asedio era convertir el arte de la guerra en espectáculo.

La predilección del monarca francés por su ingeniero militar favorito se demuestra en su meteórico ascenso social. Vauban pasó de simple ingeniero a teniente general (le valió el título de marqués de Vauban), capitán, teniente de la Guardia Real, gobernador de Lille, comisario general de fortificaciones, caballero de los órdenes de Saint-Louis y del Saint-Esprit y miembro honorífico de la Academia de Ciencias.

Diseño de fortificaciones en estrella realizado según los métodos de Sébastien Le Preste de Vauban y Blaise François Pagan.

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UN CINTURÓN DE HIERRO. A partir de su nombramiento como comisario general de fortificaciones (1678), Vauban alcanzó el cénit de su carrera y generó una obra prolífica. Comenzó a construir una serie de fortificaciones, desde Dunquerque hasta los Pirineos orientales, que rodearan a Francia en un círculo de seguridad. El denominado "Cinturón de Hierro" estaba integrado por cerca de 150 localidades, más de 30 fortalezas reformadas.

Por citar las fortalezas más preeminentes, teniendo en cuenta su situación geográfica, estaban Lille, Belfort, Mont-Louis, Perpignan, Collioure, etc. El modelo de Vauban se empezó a aplicar en las fronteras del Norte de Francia. Vauban le planteó al rey Luis XIV la construcción de una serie de plazas fuertes que garantizarían el cierre de los accesos del país al enemigo. Concentrar el esfuerzo en los puestos fronterizos, aplicando la geometría de manera pragmática era el objetivo para el cual ideó la creación de dos líneas de plazas fuertes, paralelas a la frontera, cada una de ellas con un campo de acción limitado, que se ubicaba en las encrucijadas de caminos y los pasos fluviales. En cada fortaleza se mostraba la minuciosidad de la labor de Vauban, ya que en el interior se encontraba un método de barreras defensivo de afuera hacia dentro: glacis, escarpe, brecha, contraescarpe, bastiones, torres-bastión, medias lunas, foso, cortinas...

Los diseños de Vauban no partían de cero puesto que estuvo muy influenciado por el modelo de fortificación italiano, aplicado el siglo anterior. En la propia Francia, la obra de Blaise François Pagán (1604-1665) también influyó en los modelos de Vauban, ya que el mismo Pagán fue el creador de los sistemas defensivos de Maastricht, Luxemburgo y Philippsbourg.

LA GUERRA DE LOS SIETE AÑOS. Al comenzar el siglo XVIII el reinado de Luis XIV comenzaba a periclitar, pero no así sus guerras. En plena Guerra de Sucesión española, con el objetivo francés de colocar al duque de Anjou (1683-1746), nieto del rey de Francia, en el trono español, el marqués de Vauban prestaba sus últimos servicios. En 1703 Vauban fue nombrado mariscal de Francia, el mismo año en que se aplica un método que cambiará el uso de las armas en las guerras futuras. En toda Europa se adoptó el uso reglamentario del fusil y se excluyó el uso del mosquete y la pica. En 1707, el marqués de Vauban falleció en París y fue sepultado en la iglesia de Bazoches, cerca de Vézaly.

Entre los fondos que integran el Archivo General de Andalucía destacamos, por su variedad y riqueza, el conformado por los condes de Gómara y la familia Arias de Saavedra. En él nos encontramos una serie de acuarelas con dibujos de planos de fortificación, según el modelo de Vauban. En estas láminas se puede apreciar el diseño de las fortificaciones con su forma característica de estrella. Estas "estrellas" constaban en su interior de bastiones y medias lunas provistas de iglesias, arsenales, pozos, cuarteles, bastimentos y habitaciones para los soldados. Una de las fortificaciones modelo de Vauban, en la ciudad de Longwy (Lorena, Francia), estaba totalmente amurallada y se accedía a la misma a través de dos puertas simétricas a la plaza de armas, situada en el centro del hexágono. Cada fortificación-estrella se adaptó a las características particulares de cada paisaje y relieve.

En el fondo de los condes de Cómara y la familia Arias de Saavedra hay acuarelas con dibujos de planos de fortificación según el modelo de Vauban

Detalle del diseño de fortificaciones en estrella.

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La ciencia de Vauban aplicada al arte militar en fortificaciones y asedios traspasó su propio siglo e influenció enormemente en el siguiente. De entre los numerosos conflictos que asolaron el siglo XVIII, la centuria de la Ilustración, destaca por su magnitud la Guerra de los Siete Años (1756-1763). Numerosos países europeos entraron en conflicto y los campos de batalla, debido a las colonias ultramarinas, se extendieron por todo el mundo. El núcleo principal de la guerra fue el conflicto encarnado entre Francia y Gran Bretaña. 

Prusia se vio involucrada en la guerra, al igual que Rusia, Austria y España. Durante la Guerra de los Siete Años las técnicas y diseños de fortificaciones siguieron los modelos diseñados por Vauban, en base a su Tratado sobre el ataque y la defensa de las plazas (1704). Incluso en la guerra naval y de corso se apreciaban las influencias de las teorías de Vauban.

Tal fue el caso al ataque de la flota británica a La Habana (Cuba) en junio de 1762. El plan británico era tomar el fuerte del Morro asediándolo según las enseñanzas de Vauban. La fortaleza española estaba situada en un promontorio rocoso donde era poco factible excavar trincheras para poder aproximarse al objeto de asedio. Además, una gran zanja cortada en la roca protegía el fuerte en el lateral de tierra. 

Las ideas de Vauban iban a filtrarse en los campos de batalla de Europa, como comprobaría el rey de Prusia Federico II (1712-1786). Vauban promovió la idea de la fortificación de campaña, en contraposición de la fortificación permanente, proponiendo convertir las plazas fuertes en inexpugnables sumándole un campo de trincheras establecido al principio del sitio como fortificación improvisada. Federico II lo experimentó en Buntzelwitz, donde acampaba el ejército prusiano. La fortificación de campaña aplicada por el rey prusiano disuadió de atacarla a sus enemigos franceses, rusos y austríacos (superiores en número).

La influencia de los trabajos y tesis de Vauban también alcanzaron la Península Ibérica. Una prueba material de lo afirmado es el pueblo de Almedia. Situada en el Distrito da Guarda, región estadística del Centro y comunidad intermunicipal de Beiras y Serra da Estrela (Portugal), fue fortificado en forma de estrella de 12 puntas, es decir, constituyendo un hexágono. Cada ángulo del polígono era un baluarte en forma de lanza y entre ellos se erigían otras más pequeños, los denominados "revellines". Hasta a la Guerra de Independencia española (1808-1814) llegaron los lejanos ecos de los aportes de Vauban. En 1814, el duque de Wellington empleó, en las fortificaciones de Torres Vedras, en la desembocadura del río Tajo, contra el ejército francés de Massena, el mismo concepto de fortaleza de campaña que salvó a Federico II en Buntzelwitz, medio siglo antes.

Las teorías y diseños del marqués de Vauban (1633-1707) fueron una auténtica revolución en el arte militar aplicado a las fortificaciones. La manera de emprender la guerra de asedio determinó a todos los ejércitos.

En la actualidad, las ciudades fortificadas por Vauban han quedado como testimonio de un pasado belicoso. A pesar de la función bélica con que fueron diseñadas no se puede dejar de apreciar cierta belleza estética en las mismas. La misma impresión concluye la UNESCO que declaró en 2008 catorce de ellas Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Fortificaciones andaluzas
  • Durante los siglos XV y XVI las fortificaciones andaluzas se vieron fuertemente influenciadas por los trabajos de los ingenieros italianos, muchos de los cuales trabajaron para la Monarquía Hispánica. En el primer tercio del siglo XVI destaca sobremanera el castillo de Calahorra en la provincia de Granada. Esta imponente fortaleza de planta rectangular consta de un gran patio central, de cuatro torres en los ángulos y dos pisos de alzada. Los baluartes son circulares y no cuadrados, lo que revela el estilo renacentista del diseño. El desarrollo de la artillería en la Edad Moderna influyó directamente en la teoría de defensa militar de las fortificaciones. El castillo de Calahorra presenta una estructura maciza, forma poligonal y baluartes en las esquinas. A pesar de ser una fortaleza militar, la decoración y el estilismo no se descuidaron, ya que la parte interior del castillo se asemeja a un palacio renacentista italiano.

    Debido a su privilegiada posición comercial, la ciudad de Cádiz ha sido blanco de numerosos ataques y asedios. Uno de los emblemas de la ciudad es el castillo de Santa Catalina, edificado a partir del devastador asalto inglés de 1596. En el siglo XVII no menguaron los conflictos, y el castillo se fue adaptando a las nuevas técnicas militares, incluyendo las ideas y diseños que venían de Francia, con el marqués de Vauban a la cabeza. Pero es al otro lado del Atlántico, en las colonias españolas, donde más y mejor se aprecia los diseños del ingeniero francés. Tenemos como ejemplos el fuerte del Morro en La Habana (Cuba), la fortaleza de San Juan de Ulúa (México) o la de Portobelo (Panamá).

GUERRA DE LOS SIETE AÑOS. En el Archivo General de Andalucía, dentro del Fondo de los Condes de Gómara y Familia Arias de Saavedra, junto a las láminas de fortificaciones diseño Vauban, nos encontramos con otros documentos reseñables. Estos documentos están relacionados con la Guerra de los Siete Años, pues consta de un croquis sobre el asedio de Olmütz (1758) y unos documentos manuscritos en alemán sobre la batalla de Krefeld (23 de junio de 1758).

En los campos de Moravia, entonces en posesión de los Habsburgo de Austria, las tropas de Federico II asediaron la ciudad de Olomoc (Olmütz). La ciudad morava estaba fortificada desde 1665 con un refuerzo constructivo en los años 1742-1756. Poco antes del estallido de la guerra, Federico II se enfrentó a graves problemas en su asedio, no solo por la resistencia de los sitiados sino a problemas de abastecimiento.

Las tropas austríacas interceptaron un convoy de suministro, destinado a las tropas asaltantes prusianas, en la batalla de Domstadtl. El rey prusiano, solo, amenazado y desabastecido, decidió levantar el sitio de Olmütz. Las dificultades de los prusianos en Olmütz se conocieron en todas las cortes y cancillerías de Europa. Tal es así que la Gaceta de Madrid, en su número 27 correspondiente al cuatro de julio de 1758, destacaba lo siguiente: "Se sabe actualmente, que los prusianos disparaban contra Olmütz, sin embargo esta plaza no era atacada por todas partes". El ataque al convoy prusiano de suministros también encontró su eco en el boletín madrileño: "Ataque a un convoy que estaba para ir a cargar víveres, y forrages a tropas para el Exército Prusiano. Un destacamento, compuesto de Usares, y Dragones, y de dos Batallones, mandando por el príncipe de Lubomirski, escoltaba este convoy, que se puso en fuga luego que divisó nuestras tropas". El golpe fue muy duro puesto que los austríacos se apoderaron de 314 carros de aprovisionamiento, así como de la mayor parte de los caballos, que los prusianos habían reunido en el territorio de Gloskau y que destinaban al transporte de sus almacenes.

En nuestro archivo disponemos de un croquis del "ataque de la fortificación de Olmütz por el frente" con varias anotaciones en alemán. En el dibujo aparecen representados los principales lugares de Olmütz como la iglesia, así como los ríos cercanos, los puntos de ataque, etc. Igualmente, conservamos sendos planes de batalla, referidos a dos batallas capitales de la Guerra de los Siete Años. Nos referimos al plan de batalla de Gross-Jägersdorf (30 de agosto de 1757) y al plan de batalla de Krefeld (23 de junio de 1758). Ambos planes constan de un folio cada uno cuyo texto está escrito en alemán.

Diseño de las piezas de un carruaje de artillería. Aguada a color. Anotaciones en alemán. 63,5 x 34 cm (s. XVIII).

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La importancia de la batalla de Gross-Jägersdorf, situado en el Este de Prusia, en la actualidad perteneciente al Óblast de Kaliningrado, radica en el estreno de las armas rusas en la Guerra de los Siete Años. El mariscal de campo ruso Stepán Fiódorovich Apraksin logró imponerse a un contingente de soldados prusianos, menor en número, comandados por el mariscal de campo Hans von Lehwaldt. A pesar de la victoria rusa, las críticas arreciaron en la corte de San Petersburgo al no aprovechar la victoria el mando ruso para tomar la ciudad de Königsberg (capital de la Prusia Oriental). Divergencias en el mando ruso impidieron una invasión, en toda regla, del territorio prusiano. El desabastecimiento de las tropas rusas provocó los excesos de la soldadesca rusa que cometió abusos en territorio prusiano.

En cuanto a los documentos conservados sobre la batalla de Krefeld la información es cuantiosa. Este encuentro armado tuvo lugar el 23 de junio de 1758 entre las tropas prusianas y del ducado de Hannover, comandadas por Fernando de Brunswick-Lüneburg, y las tropas francesas al mando de Luis de Borbón-Condé. Las tropas prusianas-hannoverianas tomaron la iniciativa y tras una finta contra el flanco derecho francés lograron aniquilar su flanco izquierdo. A pesar del revés, el conde St. Germain, que comandaba el ala izquierda francesa, fue capaz de reorganizar sus efectivos y retirarse del campo de batalla sin acusar más bajas.

Más información:
  • Plano de Fortificación según el método de Vauban. Sin Fecha. Siglo XVIII.

    Archivo General de Andalucía/Fondo de los Condes de Gómara/Signatura 5998.14

  • Ogg, David.

    "La Europa del Antiguo Régimen (1715-1783)".
    Editorial Siglo XXI, Madrid, 2018.

  • Ostwald, Jamel.

    "Vauban y la guerra de los ingenieros", en Desperta Ferro Moderna nº9: Richelieu contra Olivares. Francia en la Guerra de los Treinta Años, 2014.