"Separar lo fabuloso de lo cierto y de lo verosímil" fue uno de los objetivos que se trazó el hispanista francés Jean Canavaggio, catedrático de Literatura Española en la Universidad de París, en la escritura de su indispensable biografía de Cervantes.
Su intención era situar al famoso escritor en su medio y en su época, así como salir a su encuentro "siguiendo el movimiento de su existencia". Es decir, alejarse de los estereotipos y relatos legendarios para acercarse a la verdad de un escritor cuya vida había sido retocada, recompuesta e incluso inventada por las distintas generaciones que se habían acercado a ella.
En el caso de las mujeres que vivieron en al-Andalus, este manto de fantasía histórica y literaria del que hablaba Canavaggio es tan solo uno de los problemas en los que se ha visto envuelto su relato histórico. El otro, todavía más opaco, ha sido, por supuesto, el de su invisibilidad durante centurias.
Afortunadamente, hace ya varias décadas que varias generaciones de historiadoras han querido conocer los secretos y desmontar las mitificaciones que se han venido proyectando sobre ellas desde muy distintos ámbitos: literario, pictórico, político, etc.
Basta poner como ejemplo la visión ensoñada y exótica de las mujeres andalusíes difundida hasta la saciedad por la pintura historicista y la literatura romántica, que quiso encontrar en la Edad Media, y sobre todo en al-Andalus, una época perdida de esplendor, convivencia pacífica, felicidad y riqueza cultural dentro de un idealizado "Oriente doméstico", como lo denominara Bernabé López García. Un hilo de fantasía que todavía hoy impregna el relato nostálgico de nuestro pasado en muchos medios de comunicación, aulas, novelas y ensayos. A caballo entre la historia y la leyenda, la apasionada historia de Rumayqiyya y al-Mutamid es solo una de las que afloran a nuestra memoria.
Conscientes de que la historia de al-Andalus (en sentido amplio) no puede entenderse sin conocer el verdadero papel desarrollado por las mujeres en estos siglos —desde el 711, inicio de la conquista islámica de la península Ibérica, hasta la fecha del decreto de expulsión de los moriscos a inicios del siglo XVII—, las historiadoras que escriben en el dosier se han sumergido en las escasas fuentes disponibles para documentar sus vidas cotidianas, derechos, deberes, oficios y situaciones sociales.
Y lo han hecho analizando a las que estaban arriba y a las de más abajo en la pirámide social; las musulmanas y las que profesaban la fe de las religiones minoritarias; las que vivían en las prósperas ciudades del califato, las taifas y el reino nazarí, y las que trabajaban los campos y regaban sus cosechas con el agua fresca de las acequias.
De este modo, han desplegado ante nuestros ojos las fascinantes historias de vida de madres, hijas, abuelas, maestras, comerciantes, escribas, guerreras, poetas, doctoras, campesinas, esclavas y cabezas de familia.
En estas páginas, este grupo de investigadoras se han alejado de la maravillosa y cien veces repetida visión de las mujeres andalusíes, sabias a la par que sensuales, para adentrarnos en el complejo y apasionante universo de sus conflictos, problemas y oportunidades.
Porque la historia no es una ilusión ni una ciencia exacta; ha de ser un análisis sosegado y razonado de las fuentes disponibles que dé lugar a interpretaciones creíbles de las que todos y todas debemos extraer enseñanzas.