Imaginar Iberia es la última aportación a la temática de las identidades peninsulares publicada por César Rina, profesor de Historia Contemporánea en la Universidad de Extremadura. En la última década, el iberismo ha despertado nuevamente interés historiográfico y su estudio ha permitido profundizar en los mecanismos de construcción de los imaginarios nacionales españoles y portugueses que, más allá de las teorías que explican su debilidad, consiguieron imponer determinados modelos nacionales frente a otras alterativas, entre las que destacarían en el siglo XIX las iberistas.
Esta obra aborda los proyectos regeneracionistas ibéricos y su fracaso por el avance imparable de la construcción de los Estado-nación portugués y español. Especialmente en el caso luso, en el que su identidad se articuló en oposición al iberismo y a las tentativas expansionistas de los diferentes gobiernos españoles. El mito del "peligro español" funcionó como agente aglutinante de las culturas políticas portuguesas. Tanto monárquicos como republicanos, a medida que avanzaba el siglo XIX se fueron alejando de las utopías unionistas para movilizar y nacionalizar a la población a partir del recuerdo de las gestas y victorias portuguesas. Esto se hizo visible en las conmemoraciones del 1 de diciembre de 1640, fecha en la que se inició la revuelta portuguesa contra la monarquía de los Felipes liderada por la casa Braganza.
Rina Simón, César
Imaginar Iberia. Tiempo, espacio y nación en el siglo XIX en España y Portugal
Comares, Granada, 2020, 192 pp., 20 €.
El primer capítulo resulta de especial interés para todos aquellos interesados en la formación de los nacionalismos. César Rina realiza una aportación novedosa a la teoría de las nacionalidades, al incidir en cómo estas se construyeron y legitimaron sobre dos estrategias complementarias. En primer lugar, sobre narrativas temporales que conectaban el presente de la nación con un pasado mítico y sin fisuras. Y, en segundo lugar, sobre la noción de un espacio homogéneo, representado en mapas que circularon con profusión entre las escuelas para mostrar quiénes pertenecían a la nación y quiénes no. De tal forma, espacio y tiempo fueron los dos mecanismos básicos en la construcción de identidades.
El segundo capítulo aborda la historia de los iberismos, que surgieron de la toma de conciencia de la decadencia nacional en España y Portugal a inicios del siglo XIX. Transitaron diferentes etapas y empaparon todas las culturas políticas. Tuvieron en el Sexenio Revolucionario español una oportunidad para concretarse, pero la inestabilidad los derivó a los márgenes de la política o los convirtió en proclamas culturas y literarias descafeinadas de contenido pragmático.
El libro pretende explicar por qué fracasó el iberismo. Según el autor, la principal causa fue la consolidación de los nacionalismos español y portugués apoyados en un fuerte entramado estatal, en conmemoraciones, narrativas históricas, etc. Los iberistas nunca tuvieron acceso a estas fuentes de construcción de nacionalismo y por eso se vieron superados.
Estas ideas son desarrolladas, con especial atención a las dinámicas y a los intelectuales portugueses, en los capítulos 3 y 4, dedicados a los debates peninsulares en torno al espacio y al tiempo específico de cada nación. Los iberistas explicaron el pasado de la península en clave de unidad y culparon a los intereses dinásticos de la escisión ibérica en dos estados soberanos. Similar esquema aplicaron a la geografía peninsular, señalando la inexistencia de fronteras naturales que separaran a ambos pueblos. Estas aportaciones identitarias tuvieron un recorrido desigual y pronto se vieron superadas por la acción nacionalizadora de los Estados, que ligando identidad nacional y mitos del pasado con la legitimidad de la monarquía, desplegaron en conmemoraciones, narrativas, iconos y en tratados internacionales todos su potencial como agentes constructores de identidad nacional.
En definitiva, una aportación muy relevante en el campo historiográfico, especialmente en el caso español, para el que los asuntos portugueses han ocupado tradicionalmente una posición secundaria. César Rina demuestra, en cambio, que Portugal como expectativa de regeneración estuvo muy presente entre la clase política y la intelectualidad española del siglo XIX. Es igualmente interesante por la teoría de los nacionalismos que despliega, un campo en el que es difícil innovar debido a la profusión de voces y a la impronta que sus mitos y creencias mantienen en la actualidad. Y, en último lugar, es una fuente de información para todos aquellos interesados en la historia de Portugal y del iberismo.