Columnas

El andalucismo en el Protectorado de Marruecos

Vida Marroquí (1926-1936)

Vida Marroquí es una revista poco conocida y estudiada hasta este momento. Su ausencia en los archivos públicos —tan solo hay un número reducido de ejemplares en la Hemeroteca Municipal de Madrid— hace muy difícil su consulta y análisis. Hasta ahora, solo se halla completa microfilmada en la biblioteca de la Fundación Blas Infante, conseguida, a su vez, gracias a la generosa colaboración de la familia de su director, Fermín Requena Díaz. Por tanto, la historia del Norte de Marruecos de finales del primer tercio del siglo XX tropieza con esta laguna, al no poder acceder a esta fuente documental. Afortunadamente, la próxima digitalización de la publicación por el Centro de Estudios Andaluces va a resolver esta situación.

MANUEL HIJANO DEL RÍO
UNIVERSIDAD DE MÁLAGA

Cuando España asume un papel "protector" en el Norte de Marruecos gracias al Tratado de Fez de marzo de 1912 y al posterior acuerdo de firmado ocho meses después suscrito junto a los franceses, lo hace, por un lado, con desdén y muchas dudas sobre su papel como potencia colonizadora del siglo XX, tras la dura experiencia vivida por la pérdida, hace tan solo catorce años, de las últimas colonias en América y Caribe; y, por otro, con la pretensión de recuperar un espacio en la primera fila de las potencias europeas, junto a Reino Unido, Francia y, en menor medida, Alemania.

A pesar de estas reticencias, en 1913, con la entrada de los españoles en Tetuán se inicia la ocupación formal y pacífica del Protectorado. Pero la resistencia rifeña liderada por el cadí Abd el-Krim, sobre todo a partir de 1919, trae consigo el comienzo de un extenso y duro periodo bélico contra las tropas españolas.

Este tiempo de feroz batalla, de gran desgaste militar —traducido en numerosas bajas de soldados de reemplazo e ingentes recursos económicos—, y progresivo deterioro de la situación política española, se mitiga con la victoriosa intervención del ejército mandado por el dictador Miguel Primo de Rivera, en el desembarco de Alhucemas en 1925. La paz oficial y aparente se instala en el territorio dos años después.

La revista luce una imagen a color en sus portadas. En su interior presenta un importante número de fotos o dibujos.

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Maquetada a tres columnas, lleva textos en castellano y en árabe.

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La administración política en el Protectorado es dual: la española, por medio de un Alto Comisario, y la marroquí, a través del Jalifa. El primero posee el poder real del área y es máximo responsable de llevar a cabo las actuaciones políticas y militares decididas por el gobierno español. Está apoyado por las Delegaciones de Asuntos Indígenas, Fomento y Hacienda. El segundo es delegado del Sultán marroquí, con autoridad legislativa y religiosa.

La gobernanza se completa con las ciudades de Ceuta y Melilla, no acogidas a los acuerdos internacionales del Protectorado, ya que son territorios de soberanía española. Estas localidades se rigen por una Junta Municipal regulada el 14 de febrero de 1927 hasta que, en 1931, al inicio de la Segunda República, pasan a ser Ayuntamientos vinculados en algunos asuntos a las provincias de Cádiz, en el caso ceutí, y Málaga, para Melilla. Igualmente, en esa fecha se nombran delegados gubernamentales civiles con la misma consideración que los gobernadores civiles peninsulares, y dependientes del Gobierno central.

En general, la falta de decisión política con un plan con unos objetivos claros y realistas para el Norte de África, la presión de sectores militares allí destinados y la inestabilidad política peninsular provocan la constante inseguridad de la vida cotidiana y pública de la zona, en contra de la encomienda internacional de respeto a leyes, usos y tradiciones marroquíes. La posterior independencia de Marruecos en 1956 cierra la historia de un fracaso en esa aventura española colonialista del siglo XX.

LA REVISTA. Vida Marroquí se publica desde el 10 de enero de 1926 hasta el 31 de julio de 1936. En total, salen a la calle 491 números, con doce páginas por término medio, por ejemplar y en color. Como se indica en la cabecera, sale a la luz semanalmente.

A lo largo de esa década se encuentran algunas excepciones a esos datos cuantitativos. Por ejemplo, en la Navidad del primer año, se publica a los catorce días —del 26 de diciembre al 9 de enero—; o en julio de 1933 se edita uno el 9 y el siguiente sale el 21. Con la cantidad de páginas sucede algo parecido. La gran mayoría contiene esa cifra de doce páginas, pero algunos tienen dieciséis, otros catorce y el ejemplar del 10 de enero de 1932 muestra 43.

La publicación melillense contiene 6.629 artículos, escritos por casi 800 colaboradores, con firma o pseudónimo. El lugar de edición es siempre la ciudad de Melilla. También en sus páginas aparecen numerosas imágenes en diversos formatos: dibujos, fotografías, reproducción de pinturas… El precio de cada ejemplar se inicia con veinte céntimos, pero a partir del tercer número se incrementa a 25. Cuantía mantenida hasta su cierre, con la excepción de algún número extraordinario.

La revista contiene una portada con una imagen, seguida de una página completa de pequeños anuncios de numerosos negocios y empresas melillenses y, a continuación, la tercera página donde se incluyen las colaboraciones escritas. A tres columnas, generalmente, los números de Vida Marroquí contienen artículos agrupados en secciones, editoriales o textos sin firma, y otros donde se incluyen artículos de opinión, cartas al director, reseñas bibliográficas, entrevistas, noticias... También son importantes las aportaciones gráficas, con un elevado número de fotos o dibujos.

Las secciones son muy diversas. Caben destacar, por su número y continuidad a lo largo de estos diez años, las literarias, tales como "Nuestros poetas", "Cuentos españoles", "Letras hispano-americanas", "Letras noveles", o "Poetas árabe-andaluces". También sobresalen las relacionadas con la vida social y política local melillense y del Protectorado en general.

Aunque su secuencia y denominaciones son muy variables, la temática aparece en los casi 500 números estudiados. Aquí se encuadran "De la vida africana", "Deportes", "Cinematografía", "De toros", "Semana social", "La semana en Marruecos", "Temas del momento", "Del momento histórico", o "Temas locales".

Un tercer grupo de secciones lo componen las dedicadas a Andalucía y al andalucismo. Sobre todo, a partir de 1930, cuando esa vinculación es mucho más estrecha, aparece "Páginas de Andalucía", que tiene como finalidad dar a conocer el Ideal de Blas Infante, las actividades de la Junta Liberalista, de la Agrupación Liberalista Andaluza de Melilla, o la marcha de las reuniones para conseguir un Estatuto de Autonomía andaluz durante la Segunda República. Por último, otras secciones están dedicadas a la mujer —bajo los títulos de "Página de la mujer y el niño", "Para las damas" o "Letras femeninas"—, la tauromaquia y la enseñanza.

No es conocido, hasta ahora, la totalidad del conjunto de personas que administran la revista, más allá de su director, el onubense Fermín Requena. Solo una vez, en 1927, aparecen en este medio los miembros del "Consejo de Redacción": Fermín Requena Díaz, director; Francisco Blanco Iturralde, redactor jefe; Enrique Apolinar, secretario de redacción; Francisco Oliva, redactor gráfico; y Miguel Salinas, Cándido Güell, Raúl Pérez Maldonado, Antonio Rodríguez Gil, como redactores.

Se publica desde el 10 de enero de 1926 hasta el 31 de julio de 1936. En total, 491 números, de doce páginas y en color

En cuanto a la tirada o difusión de Vida Marroquí, se tienen noticias a través de referencias aparecidas en sus artículos: se vende en Ceuta, Melilla, todo el Protectorado —Tánger, Tetuán, Fez, Nador, Villa Sanjurjo…— además de Ifni o Guinea, la península, Chile y Argentina.

FERMÍN REQUENA DÍAZ. Vida Marroquí es obra del maestro, pedagogo, historiador, cronista, periodista y poeta onubense Fermín Requena Díaz, que ejerció de director. Él aparece como el promotor en todas las cabeceras, hasta su cierre. Pero, ¿quién es este docente que llega a Melilla cinco años antes del inicio de la revista?

Requena nació en Higuera de la Sierra (Huelva) el 7 julio de 1893 y falleció en Antequera el 18 de diciembre de 1973. Tras cursar enseñanza primaria en su pueblo natal, estudia entre Huelva y Sevilla los grados elemental y superior de magisterio.

A los 19 años obtiene su plaza de maestro por oposición en Algeciras. En la localidad campogibraltareña desarrolla una intensa labor cultural, por medio de la publicación de libros de poesías e historia de la comarca, especialmente centrada en el periodo andalusí. En diciembre de 1920, permuta su plaza por otra en Melilla. A pesar de cruzar laboralmente el Estrecho, los vínculos con la ciudad algecireña se mantienen y, un año después, el Ayuntamiento lo nombra cronista oficial.

En el Protectorado realiza, junto a la docencia, tareas de periodista dirigiendo El Profeta, a partir de abril de 1923, revista que aspiraba a realizar una "labor civilizadora". En junio de 1925, cierra El Profeta y, seis meses después, inicia Vida Marroquí. 

Tras la Guerra Civil española es trasladado forzosamente a una escuela en Algeciras en septiembre de 1940. En 1947 logra un nuevo puesto como docente en Antequera, donde se jubila en 1963. Allí fallece con la edad de 80 años.

La bibliografía de Requena es extensa. Sus temáticas son la poesía, la historia de al-Andalus y, en los años de la Segunda República, varios sobre el andalucismo. Una trayectoria investigadora y docente que le hace merecedor de numerosos reconocimientos.

OBJETIVOS. Vida Marroquí es una publicación que surge en un momento histórico relevante para el territorio donde se edita y difunde. El número uno sale a la calle en enero de 1926 con la intención de acompañar los intentos del dictador Primo de Rivera y de Alfonso XIII de pacificar un territorio de tanto interés estratégico para Europa y España. Los contenidos del primer quinquenio (1926-1931) demandan el inicio de esa acción civilizadora definitiva.

La revista dio a conocer los pormenores del andalucismo en la península en 1931 y 1936.

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Una fuente singular y necesaria
  • La carencia de ejemplares de la publicación Vida Marroquí es significativa para el Protectorado de Marruecos y, en segundo término, para el andalucismo histórico. La revista, entendida como medio de expresión de un grupo de melillenses dinámico, activo, y correligionarios del ideal andalucista de Infante; y, enclavado en este territorio, uno de los protagonistas de buena parte de la historia de España de la centuria pasada, la convierte tanto en un objeto de estudio, en sí misma, muy importante, a la par que una magnífica fuente de datos para completar otros trabajos realizados. Afortunadamente, la digitalización de la misma por el Centro de Estudios Andaluces facilita estudios posteriores que resuelvan esta ausencia.

Su ideario distingue entre los "árabes" o musulmanes españoles herederos de al-Andalus allí radicados, los "marroquíes auténticos"; de los "moros" rifeños de las cabilas bereberes, hacia quienes manifesta claramente su hostilidad: "Los 50.000 árabes de nuestra zona (o más bien pseudo-árabes, porque se han casado con moras mezclando la raza) son descendientes de los primeros civilizadores de Marruecos y viven sin embargo en la miseria. Siendo enemigos de nuestros enemigos [los rifeños], jamás hemos pensado en ponerlos a nuestro lado, quizás por la lamentable ignorancia en que vive el pueblo español acerca del problema africano, a pesar de ser para nosotros una cuestión vital".

Esa es la idea central sobre la que gira la revista durante estos primeros cinco años. Basada en un africanismo de carácter paternalista y colonizador de nuevo cuño, donde la extracción de recursos por parte de la potencia colonizadora se complementa con una labor educadora y "civilizatoria" de la población "indígena" afín, y con elogios a la labor de conquista del ejército. 

Ello justifica la aparición en la revista de las demandas de mejores infraestructuras ferroviarias o de carreteras, peticiones de cambios de la enseñanza a todos los niveles y para los "árabes", fomento del turismo por medio de la mejora en el patrimonio histórico y artístico de las ciudades del Protectorado, o dar a conocer las potencialidades agrícolas o mineras de un territorio en principio de difícil rentabilidad económica. Todo ello acompañado de estudios históricos donde se divulgan los estrechos vínculos culturales hispano-marroquíes.

La proclamación de la Segunda República conlleva una nueva orientación en la línea editorial. Como es sabido, en mayo de 1931 Andalucía inicia los trámites para conseguir un Estatuto de Autonomía, y Blas Infante comienza un nuevo periodo de actividad política tras su estancia en Isla Cristina. Por otro lado, Fermín Requena conoce desde hace años el Ideal Andaluz y entre 1916 y 1920 colabora con revistas del andalucismo con sus poesías.

Las dos trayectorias encuentran en la República un clima democrático propicio para incluir Melilla y todo el Protectorado en el futuro Estatuto de Autonomía andaluz. Requena consigue aglutinar un conjunto de comerciantes, periodistas, historiadores, poetas, profesionales liberales, alrededor de la andalucista "Agrupación Liberalista Andaluza de Melilla", versión africana de la Junta Liberalista, y de la consolidada Vida Marroquí.

En la revista se dan a conocer todos los pormenores de la trayectoria del andalucismo en la península durante esos cinco años (1931-1936) semana tras semana. Además, es un espacio donde se difunden los ideales infantianos, especialmente sus tesis relacionadas con Marruecos.

El compromiso de un maestro onubense
  • Tras Vida Marroquí está la acción de Fermín Requena Díaz. Un maestro onubense que llega a Melilla con 27 años y, en poco tiempo, aparece inserto en la primera línea de los intelectuales que pretenden realizar esa labor civilizatoria. Polifacético personaje que, con su formación como docente e historiador aficionado, consigue aglutinar el apoyo personal y económico de un conjunto de profesionales de diversa índole que le acompaña hasta el inicio de la Guerra Civil.

Pero los obstáculos son grandes: desde la propia indefinición constitucional acerca de la posibilidad autonomista del Protectorado, la situación de Ceuta y Melilla como ayuntamientos independientes del resto del territorio y, en parte, unidas administrativas a Cádiz y Málaga, los tímidos inicios de un proceso autonómico en la ciudad ceutí, o las reticencias en Andalucía por incorporar a Marruecos en el Estatuto, entre otros factores. Por estos motivos, cuando Franco dio el Golpe de Estado el 18 de julio e inició la Guerra Civil, esta zona aúno no aparecía con claridad en el proceso andaluz. Sin embargo, en el último número de Vida Marroquí, ya en plena guerra el 31 de julio, aún aparece una nota donde se insta a la afiliación a la Agrupación Liberalista.

Vida Marroquí es medio de expresión de la comunidad española asentada en el Protectorado. Este colectivo, conformado alrededor del liderazgo de Requena Díaz, busca una acción civilizatoria y pacificadora de un territorio adjudicado de acuerdo con unos condicionantes internacionales, y se sustenta en ideales neocolonialistas. 

Estos principios, con la llegada de los nuevos aires democráticos de la República se actualizan con la posibilidad andalucista. El andalucismo se convierte en recurso ideológico, y la propuesta autonomista sirve para cumplir con la Constitución republicana y unir Marruecos con Andalucía y España. Todos los esfuerzos, sus premisas ideológicas, sus acciones, aparecen en Vida Marroquí. Un colectivo, una nueva visión sobre el futuro de ambos países, aún por analizar en profundidad.

Más información:
  • Alvarado Planas, Javier y Domínguez Nafría, Juan Carlos (dir. y coord.)

    La Administración del Protectorado Español en Marruecos. BOE y Centro de Estudios Políticos y Constitucionales, Madrid, 2014.

  • Hijano del Río, Manuel

    "Docencia y compromiso. Fermín Requena Díaz (1893-1973): un precedente para la historia de la educación social" en Hispania Nova: Revista de historia contemporánea, nº 5, 2005.

  • Hijano del Río, Manuel

    "El andalucismo en Melilla: la revista "Vida Marroquí" (1926-1936)" en Actas del VIII Congreso sobre el Andalucismo Histórico, Fundación Blas Infante, Sevilla, 1999, pp. 277-303.

  • Madariaga, Mª Rosa de

    "La II República en el Protectorado: Reformas y contrarreformas administrativas y burocráticas" en Awraq, nº 5-6, 2012, pp. 97-115