La historia de al-Andalus no puede entenderse ni reconstruirse sin tener en consideración las huellas que dejaron en ella sus mujeres. Desde el discurso histórico, a veces íntimamente trenzado con la leyenda, aquellas han estado constantemente presentes a lo largo de sus casi ocho siglos de duración, comprendidos, como es bien sabido, entre los años 711 y 1492. No es, de hecho, casualidad que la historiografía arabo-islámica se sirviera precisamente de dos figuras femeninas para "abrir" y "cerrar" respectivamente la Historia de al-Andalus en ambas efemérides: por un lado, Florinda "la Cava", aquella hija del conde don Julián que deshonró el rey visigodo don Rodrigo, recibiendo en venganza a su oprobio la ocupación árabe de la península Ibérica del siglo VIII; y por otro, Soraya, la concubina cristiana convertida en la favorita del emir nazarí Muley Hacén que, tras protagonizar grandes intrigas para acabar con la vida y el reinado de Boabdil, quedó eternamente responsabilizada de abocar el Reino de Granada a su final. Sin embargo, estos dos mitos femeninos constituyen tan solo el "alfa" y el "omega", la causa y la consecuencia, de una trayectoria socialmente muy rica y compleja como fue la andalusí. Podríamos decir que ambas figuras marcan tan solo la punta de un iceberg cuyo volumen ha permanecido durante siglos sumergido en las fuentes medievales, en las que ha dormido la memoria de muy diversas mujeres que, junto a los hombres, también hicieron historia y fueron agentes activas de sus múltiples aspectos (social, político, religioso, económico, comercial, bélico, intelectual, científico, cultural y arquitectónico).
Este dosier surge precisamente de la necesidad de posar la mirada sobre las otras protagonistas de la historia andalusí, sobre aquellas mujeres que, tanto desde sus posiciones destacadas en la cuenca alta de la sociedad como desde su anonimato en la cuenca baja de esta, vivieron en primera persona, día a día, siglo a siglo, tanto el dilatado devenir de al-Andalus como su posterior proceso menguante ya en época cristiana, personificado en la compleja realidad de la sociedad morisca.
Traje de calle de una morisca en Granada (C. 1529).
A lo largo de estas páginas realizaremos dicho recorrido histórico en seis pasos desde los que analizaremos las experiencias personales vividas y legadas por un representativo elenco de mujeres: Rah, Tkfat, Umm al-Hasan, Yamila, Lubna, Subh, Umm al-'Ala', Qasmuna, Hulda, Aisha, Fátima, Maryam o Umm al-Fath son mucho más que los nombres a los que respondieron algunas de ellas; constituyen, como veremos, las primeras trazas tras las que se oculta todo un mundo de identidades plurales, plagado de matices que evidencian variadas posiciones sociales (mujeres libres, mujeres esclavas), orígenes étnicos y geográficos (árabes, bereberes, hebreas, hispanas, africanas), tendencias confesionales (musulmanas, judías, cristianas), tradiciones culturales, posibilidades intelectuales (mujeres sabias, mujeres analfabetas), modos de vida (medios urbano o rural) o rasgos prosopográficos. Igualmente, dichas denominaciones actúan de profundas huellas, impresas de manera anecdótica en las fuentes medievales, que nos conducen a una nueva visión y versión de la historia andalusí vivida desde la experiencia y la condición femeninas.
Tirar de los hilos vitales de estas mujeres constituye un ejercicio más que necesario para volver a tejer un nuevo discurso histórico de al-Andalus, concebido desde la perspectiva de género y trabado desde la interdisciplinariedad. Como señalaba la historiadora americana Joan Scott, "la inclusión de las mujeres en la historia implica necesariamente la redefinición y ampliación de nociones tradicionales del sentido histórico, de modo que abarque la experiencia personal y subjetiva lo mismo que las actividades públicas y políticas", como hemos intentado conciliar aquí; sin duda un enfoque metodológico determinante ya no solo en la reconstrucción de una nueva historia de las mujeres, sino también de una nueva historia —en este caso, la andalusí—. En este monográfico hemos tratado de cumplir con la obligación social tanto de rescatar como de poner en valor las aportaciones femeninas a nuestro pasado desde el rigor científico, deconstruyendo los mitos y aureolas legendarias que han contribuido a perfilar imágenes románticas e inexactas de las mujeres andalusíes y moriscas para construir sus verdaderas realidades; reforzando, en otras palabras, la impronta de su supuesto paso de puntillas por la historia y perpetuando su memoria.
Este trabajo es fruto del proyecto de Investigación I+D+i de Excelencia "La mujer nazarí y meriní en las sociedades islámicas del Mediterráneo medieval (siglos XIII-XV). Poder, identidad y dinámicas sociales" —NAZAMER— (Ref.: HAR2017-88117-P), financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad, y la Agencia Estatal de Investigación, del que soy Investigadora Principal.